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A través de ti, en la línea del horizonte
se van acercando los copos nacarados
entre los vértices de los pinos apagados
que yacen en desconcierto sobre el monte.
A través de ti, la hoja perenne del alma,
perfecta y maravillosa vuela silente
hasta posarse febril en el agua clara
dando esperanza a su sinuoso cauce.
A través de ti, se quiebran las sombras
que tristes crean suspiros en el campo,
rasgan y apagan la luz de la vereda
hacia un mundo nocturno y confiado.
A través de ti, vivo y a ratos me muero,
un pequeño azor que vuela imponente
entre las gotas de un breve aguacero
hasta hacer presa a un alma inocente.
A través de ti, el amor clama a los cielos,
mil plumas angelicales en tus manos
del querubín que siempre llevas dentro
y es la promesa de mejores tiempos.
A través de ti, llevo en los labios un beso,
la huella de las mil caricias en mi piel,
llevo clavada tu sonrisa en mis ojos
y tu amor es mi secreto más dulce y fiel.
A través de ti, soy profeta de seres ebrios,
recito los versos de nuestro perfecto amor
en una barra sucia llena de vasos vacíos
en los cuales calmé mi sed sin ningún rubor.
A través de ti, muero cada día y noche,
sonrío cada vez que me alcanza tu recuerdo
y acaricio cada curva sinuosa y cada pliegue
y rendido vivo en la palma de tu mano.
A través de ti, te amo como la melodía
que nace de la partitura de tus dulces curvas,
el bello aposento que es tan solo envidia
de grandes poetas y de todas sus musas.
A través de ti, en la línea del horizonte
se van acercando los copos nacarados
entre los vértices de los pinos apagados
que yacen en desconcierto sobre el monte.
A través de ti, la hoja perenne del alma,
perfecta y maravillosa vuela silente
hasta posarse febril en el agua clara
dando esperanza a su sinuoso cauce.
A través de ti, se quiebran las sombras
que tristes crean suspiros en el campo,
rasgan y apagan la luz de la vereda
hacia un mundo nocturno y confiado.
A través de ti, vivo y a ratos me muero,
un pequeño azor que vuela imponente
entre las gotas de un breve aguacero
hasta hacer presa a un alma inocente.
A través de ti, el amor clama a los cielos,
mil plumas angelicales en tus manos
del querubín que siempre llevas dentro
y es la promesa de mejores tiempos.
A través de ti, llevo en los labios un beso,
la huella de las mil caricias en mi piel,
llevo clavada tu sonrisa en mis ojos
y tu amor es mi secreto más dulce y fiel.
A través de ti, soy profeta de seres ebrios,
recito los versos de nuestro perfecto amor
en una barra sucia llena de vasos vacíos
en los cuales calmé mi sed sin ningún rubor.
A través de ti, muero cada día y noche,
sonrío cada vez que me alcanza tu recuerdo
y acaricio cada curva sinuosa y cada pliegue
y rendido vivo en la palma de tu mano.
A través de ti, te amo como la melodía
que nace de la partitura de tus dulces curvas,
el bello aposento que es tan solo envidia
de grandes poetas y de todas sus musas.
A través de ti, en la línea del horizonte
se van acercando los copos nacarados
entre los vértices de los pinos apagados
que yacen en desconcierto sobre el monte.
A través de ti, la hoja perenne del alma,
perfecta y maravillosa vuela silente
hasta posarse febril en el agua clara
dando esperanza a su sinuoso cauce.
A través de ti, se quiebran las sombras
que tristes crean suspiros en el campo,
rasgan y apagan la luz de la vereda
hacia un mundo nocturno y confiado.
A través de ti, vivo y a ratos me muero,
un pequeño azor que vuela imponente
entre las gotas de un breve aguacero
hasta hacer presa a un alma inocente.
A través de ti, el amor clama a los cielos,
mil plumas angelicales en tus manos
del querubín que siempre llevas dentro
y es la promesa de mejores tiempos.
A través de ti, llevo en los labios un beso,
la huella de las mil caricias en mi piel,
llevo clavada tu sonrisa en mis ojos
y tu amor es mi secreto más dulce y fiel.
A través de ti, soy profeta de seres ebrios,
recito los versos de nuestro perfecto amor
en una barra sucia llena de vasos vacíos
en los cuales calmé mi sed sin ningún rubor.
A través de ti, muero cada día y noche,
sonrío cada vez que me alcanza tu recuerdo
y acaricio cada curva sinuosa y cada pliegue
y rendido vivo en la palma de tu mano.
A través de ti, te amo como la melodía
que nace de la partitura de tus dulces curvas,
el bello aposento que es tan solo envidia
de grandes poetas y de todas sus musas.