herrera8524
Poeta recién llegado
A mi madre
Hoy imagino ver tu cara,
la que me vio caer al vacio
con sólo cuatro inviernos encima de mi piel,
para inventar alguna respuesta de ti.
Tan ondo que ha subido este mar desde
que abandonaste tu mando.
Oh, senora, tan frio que se ha tornado
el clima de mi alma.
Dejaste un sabor amargo en
mi boca y te llevaste el panal de miel,
dime, ¿y para que?
Y dime, como le hace un Corazón árido
para encontrar luz;
hay luces falzas en cada escondrijo,
y allí escondo.
¿Cómo se le hace para sobrepasar
un crimen sin claros ofensores?
Hoy es otro día, senora mia,
que no lleno lo que tu dejaste vacío.
Copyright © 2001/2002 MIGUEL HERRERA. Todos los derechos reservados.
Hoy imagino ver tu cara,
la que me vio caer al vacio
con sólo cuatro inviernos encima de mi piel,
para inventar alguna respuesta de ti.
Tan ondo que ha subido este mar desde
que abandonaste tu mando.
Oh, senora, tan frio que se ha tornado
el clima de mi alma.
Dejaste un sabor amargo en
mi boca y te llevaste el panal de miel,
dime, ¿y para que?
Y dime, como le hace un Corazón árido
para encontrar luz;
hay luces falzas en cada escondrijo,
y allí escondo.
¿Cómo se le hace para sobrepasar
un crimen sin claros ofensores?
Hoy es otro día, senora mia,
que no lleno lo que tu dejaste vacío.
Copyright © 2001/2002 MIGUEL HERRERA. Todos los derechos reservados.