lesmo
Poeta veterano en el portal
Hace más de medio siglo fue que con dolores me pariste,
Casi noventa años y sigues aquí, y noto tu olor de madre, perfumado,
Con esa risa franca y adorable con que Dios te ha regalado,
Qué prisa en quererme y en venir siempre tuviste.
Es que, madre mía, señora mía, si estoy triste,
El hogar de todos, el mío, permanece inalterado,
Y mi cuarto caliente, limpio, me tienes preparado,
Como si fuera a llegar ya mismo, con la cama que mulliste.
Madre mía, no quiero, no quiero pensar, no quiero, el sentimiento
Con que nuestro padre te reciba y vuele a verte,
Cuando te sonría como joven, como viejo, como siempre.
Madre, no te vayas que aun duermo, espera que despierte.
Espera, espera que amanezca, espera, no es momento,
Espérame, porque cuando me pariste, también pariste mi muerte.
Casi noventa años y sigues aquí, y noto tu olor de madre, perfumado,
Con esa risa franca y adorable con que Dios te ha regalado,
Qué prisa en quererme y en venir siempre tuviste.
Es que, madre mía, señora mía, si estoy triste,
El hogar de todos, el mío, permanece inalterado,
Y mi cuarto caliente, limpio, me tienes preparado,
Como si fuera a llegar ya mismo, con la cama que mulliste.
Madre mía, no quiero, no quiero pensar, no quiero, el sentimiento
Con que nuestro padre te reciba y vuele a verte,
Cuando te sonría como joven, como viejo, como siempre.
Madre, no te vayas que aun duermo, espera que despierte.
Espera, espera que amanezca, espera, no es momento,
Espérame, porque cuando me pariste, también pariste mi muerte.