Luciana Rubio
Poeta veterano en el portal
A veces te perdono
recogiendo la escarcha del olvido
y te recuerdo joven, generoso
tan bello y tan alegre.
Eras todo milagro, como un mago.
Gustabas sorprenderme, regalarme.
Asombro provocaba tu sonrisa
que disfrutaba plena, interminable.
Contigo descubrí la mar inmensa.
Y nada era imposible si a tu paso
caminaba contigo en día o noche.
La vida era una flor que abría apenas,
y tú hacías que surgiera tan hermosa.
Después... después que importa.
La flor se marchitó, tú ya eras otro.