a la urbanidad
sigo recorriendo los mismos bares,
sigo escuchando las mismas canciones
aun esta la mesa donde aquel día me pediste un beso
hace tantos años cuando aun recordábamos
aquello que olvidamos cuando encontramos el sexo
que ahora tan lejana entre el vicio y el humo de nuestras diversiones
se pierde entre vericuetos de las virtudes
y entre esas vicisitudes
veo a las mismas almas urbanas que hoy más viejas
siguen sirviendo la cerveza tras de la barra
de los mismos bares y al ritmo de las mismas canciones mantienen la farra
y aun y a pesar de que todo a cambiado,
sigo sobornando al policía que me ha detenido y me osculta
en busca de la evidencia que él y yo sabemos
solo servirá para sacar de mi algo más que una multa
y entre esas obviedades que parecen cotidianas mi repudio es el mismo
a mí el abuso no me parece gracioso
ni cosa para bromear
reír
engañar
que la realidad en la que seguimos viviendo no es tan graciosa
cuando ya te está consumiendo
y sigo rodando en la misma ciudad
al sur y al norte hay cerros y no hay hacia donde escapar
de la tortura diaria que implica el trabajar
porque dentro del sistema no queda otra oportunidad
para expresar lo que al mundo vinimos a dar
acatar
lo que al rico le sirve para tener más
y a pesar de que en esta ciudad naci crecí y estoy muriendo
no he cejado en el intento de desde aquí comprender
en qué juegos infantiles se debate el ser
que nuevas vanalidades lo van a poseer, siempre desunidos,
tan lejos de dios y tan cerca de estados unidos
y desde esta ciudad que muchos dicen sin cultura veo gente comprender
que se puede estar a la altura de mentes y conciencias
que hoy viajan en la correcta estela del meteoro espiritual que al cambio nos lleva
los demás los veo como se van al vacio de este juego
abrumados por el enfermo ego que esta humanidad procura
ya unos por emociones otros por la locura del sexo
esto es lo que pienso hoy
que estoy borracho solo y meditabundo en un bar
que es el mismo que me vio nauseabundo hundido en la superficialidad
porque de ese cáncer es mejor morir que sanar.