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A la sombra de tu olvido

León_es

...no soy poeta, solo escribo...

Compañera de mi alma,

faro en la niebla de un tiempo

que ahora se me antoja fugaz.

¿Cómo es posible amar tanto y no saberlo,

hasta que un ladrón de rostros y de ayer

se ha posado en tu mente,

con el nombre helado de Alzheimer?


Fueron años de sol y sombra compartida,

de dicha que por cotidiana,

la di por sentado, como el aire que se respira.

¡Y ahora, el peso de esa ceguera me dobla!


No vi la inmensidad de tu amor en cada gesto,

la paciencia infinita con que abrazaste mis fallos,

el remanso de paz que siempre fuiste,

a salvo de mi prisa y mi torpeza.


Me amaste sin pedir la cuenta,

y yo te pagué con una felicidad distraída.


Ahora te veo, y no me ves a mí,

sino a una sombra amable o un extraño familiar.


Has alzado un muro de cristal,

donde yo, de este lado,

golpeo con mis manos llenas

de un amor tardío y desgarrador.

Pero detrás de ese velo de niebla, sé que estás,

aquella joven que me deslumbró,

la mujer que me sostuvo,

la única estrella de mi firmamento.


Y grito en el silencio,

para que mi voz rompa el olvido:

"¡Gracias por tanto amor inmerecido,

gracias por tu vida entregada!"


Ahora, que el asesino arrebata tus recuerdos,

yo, con mis recuerdos intactos,

te juro que te amaré por los dos.

Te seré memoria,

te seré el ancla al mundo que se te escapa.


Y aunque ya no sepas mi nombre,

ni el calor de mis caricias de antes,

cada día te ofrezco el amor que debí proclamar a diario.


Mi vida es ahora un testamento a tu nobleza y tu aguante.

Descansa mi amada, mi compañera fiel.

Tu dolor es mi penitencia,

tu ausencia es mi eterna pena.

Te amo, hasta donde el tiempo ya no existe.


Y ese amor, que aprendí a gritar tarde,

es lo único que el intruso no podrá robarme jamás.
 
Última edición:
Realmente es un gran amor el que sabe mantenerse firme apoyando a la amada en tan cruel enfermedad.

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Una descripción muy real sobre lo que puede llegar a significar, provocar y ser el mundo del Alzheimer. Yo, actualmente, estoy siendo testigo, y también co-protagonista de los primeros capítulos de la enfermedad que padece mi madre. es una realidad durísima. No puedo por menos, que darte todo mi apoyo y fuerza, para que logres afrontar estos momentos de tu vida, lo mejor que puedas. Una gran abrazo.
 
Compañera de mi alma,

faro en la niebla de un tiempo

que ahora se me antoja fugaz.

¿Cómo es posible amar tanto y no saberlo,

hasta que un ladrón de rostros y de ayer

se ha posado en tu mente,

con el nombre helado de Alzheimer?


Fueron años de sol y sombra compartida,

de dicha que por cotidiana,

la di por sentado, como el aire que se respira.

¡Y ahora, el peso de esa ceguera me dobla!


No vi la inmensidad de tu amor en cada gesto,

la paciencia infinita con que abrazaste mis fallos,

el remanso de paz que siempre fuiste,

a salvo de mi prisa y mi torpeza.


Me amaste sin pedir la cuenta,

y yo te pagué con una felicidad distraída.


Ahora te veo, y no me ves a mí,

sino a una sombra amable o un extraño familiar.


Has alzado un muro de cristal,

donde yo, de este lado,

golpeo con mis manos llenas

de un amor tardío y desgarrador.

Pero detrás de ese velo de niebla, sé que estás,

aquella joven que me deslumbró,

la mujer que me sostuvo,

la única estrella de mi firmamento.


Y grito en el silencio,

para que mi voz rompa el olvido:

"¡Gracias por tanto amor inmerecido,

gracias por tu vida entregada!"


Ahora, que el asesino arrebata tus recuerdos,

yo, con mis recuerdos intactos,

te juro que te amaré por los dos.

Te seré memoria,

te seré el ancla al mundo que se te escapa.


Y aunque ya no sepas mi nombre,

ni el calor de mis caricias de antes,

cada día te ofrezco el amor que debí proclamar a diario.


Mi vida es ahora un testamento a tu nobleza y tu aguante.

Descansa mi amada, mi compañera fiel.

Tu dolor es mi penitencia,

tu ausencia es mi eterna pena.

Te amo, hasta donde el tiempo ya no existe.


Y ese amor, que aprendí a gritar tarde,

es lo único que el intruso no podrá robarme jamás.
Muy triste ese amor incondicional, que al final carga con la culpa y la tristeza que acompaña al Alzheimer.
El amor verdadero no puede ser despojado de nuestra alma.

Saludos
 
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