KUROS2011
Poeta recién llegado
¡Ángel mío, te has muerto,
y me he quedado perplejo!
Tanta tristeza me embarga…
Se aproxima en cometas, viajeros de lejanos lugares.
La melancolía me llega a manotadas,
en el lamento de la naturaleza.
Solitario, me caen racimos de culpas y perdones.
Recibo de espaldas
centenares de palabras de cristal.
Caen y se despedazan… insoportables.
Hierve mi alma,
brota tanta rabia.
Tanta soledad moja la piel hasta los huesos.
Oh corazón, aguanta: tanta angustia me traspasa.
No terminas de llorar…
Los mares del mundo no alcanzan para mis lágrimas.
Amor eterno…
Me he quedado solo y triste.
Con los pies descalzos, me aproximo
a un acantilado de silencio.
Madre,
¿por qué no te dije mis sentires, mis razones?
Mis sentimientos, amarrados a gaviotas,
huyen y se desparraman en el cielo.
Ya no puedo olvidarte.
Te has llevado mi alma.
He quedado con las cuencas vacías
y un hueco en el estómago.
Vacía, mi alma
se acongoja, se lamenta perderte.
Vacía, mi alma
estrangula el tiempo y se crucifica de dolor.
Tus últimas palabras, tus últimas lágrimas
me amarran de culpa; tu silencio me sentencia.
¡Oh ser miserable, hombre de rodillas
frente a tu cama vacía! Me invade la nostalgia.
¡Descansa en paz, madre querida!
Dame tu bendición para no andar arrastrando,
por la existencia,
el haberte perdido insensatamente.
¡Perdón por haberte dejado tanto tiempo sola!
y me he quedado perplejo!
Tanta tristeza me embarga…
Se aproxima en cometas, viajeros de lejanos lugares.
La melancolía me llega a manotadas,
en el lamento de la naturaleza.
Solitario, me caen racimos de culpas y perdones.
Recibo de espaldas
centenares de palabras de cristal.
Caen y se despedazan… insoportables.
Hierve mi alma,
brota tanta rabia.
Tanta soledad moja la piel hasta los huesos.
Oh corazón, aguanta: tanta angustia me traspasa.
No terminas de llorar…
Los mares del mundo no alcanzan para mis lágrimas.
Amor eterno…
Me he quedado solo y triste.
Con los pies descalzos, me aproximo
a un acantilado de silencio.
Madre,
¿por qué no te dije mis sentires, mis razones?
Mis sentimientos, amarrados a gaviotas,
huyen y se desparraman en el cielo.
Ya no puedo olvidarte.
Te has llevado mi alma.
He quedado con las cuencas vacías
y un hueco en el estómago.
Vacía, mi alma
se acongoja, se lamenta perderte.
Vacía, mi alma
estrangula el tiempo y se crucifica de dolor.
Tus últimas palabras, tus últimas lágrimas
me amarran de culpa; tu silencio me sentencia.
¡Oh ser miserable, hombre de rodillas
frente a tu cama vacía! Me invade la nostalgia.
¡Descansa en paz, madre querida!
Dame tu bendición para no andar arrastrando,
por la existencia,
el haberte perdido insensatamente.
¡Perdón por haberte dejado tanto tiempo sola!