Aunque los gritos del hombre
los ahoguen con nicotina
y yo no sepa en verdad
cuales son los principios de la vida,
sigo avanzando con fintas de órdago,
con cartas de renuncia y odio
desconsolado.
Y aunque yendo de nada a nada
sin patrón ni enemigo,
sin amo ni brújula ni destino,
siempre queda la intempestiva
travesía por la gran ciudad.
En busca de revanchas y apuestas,
de combates cuerpo a cuerpo,
de idas y de venidas.
Réquiem por el ayer de un pasado
tan oscuro que nos resulta
imposible hablar de otra cosa.
Réquiem por una muerte
que tanto se asemeja a la vida
como barco a la deriva
los ahoguen con nicotina
y yo no sepa en verdad
cuales son los principios de la vida,
sigo avanzando con fintas de órdago,
con cartas de renuncia y odio
desconsolado.
Y aunque yendo de nada a nada
sin patrón ni enemigo,
sin amo ni brújula ni destino,
siempre queda la intempestiva
travesía por la gran ciudad.
En busca de revanchas y apuestas,
de combates cuerpo a cuerpo,
de idas y de venidas.
Réquiem por el ayer de un pasado
tan oscuro que nos resulta
imposible hablar de otra cosa.
Réquiem por una muerte
que tanto se asemeja a la vida
como barco a la deriva