Lo dijo Agatón
"De una sola cosa están privados los dioses, y es
de hacer que no ocurra lo que ya ha sucedido."
1. Réquiem
Juan,
en este junio largamente preñado
de invierno,
el milagro constante de la muerte te arrebata de un mundo
que has de poblar de modo perdurable,
más allá de la triste cháchara de un órgano dispuesto
siempre
a, de modo rítmico, trasladar un líquido oscuro dentro
de canales a ese fin destinados.
Nada que oponer entonces a este agravio contra
lo que por comodidad llamamos mundo.
Nada, al soplo que elige el cese de la dispersión
continua, al menos de la nuestra.
Nada, por ningún motivo, a nadie, nunca aunque algo
a alguien alguna vez.
Habrá que considerar a partir de ahora la posibilidad
de que nos apaguemos sin causa y definitivamente
2. Avatar
Un nuevo avatar del exilio, el último,
reclama, con la torpeza acostumbrada,
no sólo la materia viva, sino el pneuma ingrávido, diáfano,
que nunca supo habitar este territorio accidentado.
Juan,
y por más que este intercambio pisotee la economía,
esta transacción forzosa, este milagro de la ausencia,
nos obliga a plantear una relación prudente
con la ironía: declara, de modo tajante, su carácter
defensivo y profundamente inútil.
[center:f407dab6cc][/center:f407dab6cc]
"De una sola cosa están privados los dioses, y es
de hacer que no ocurra lo que ya ha sucedido."
1. Réquiem
Juan,
en este junio largamente preñado
de invierno,
el milagro constante de la muerte te arrebata de un mundo
que has de poblar de modo perdurable,
más allá de la triste cháchara de un órgano dispuesto
siempre
a, de modo rítmico, trasladar un líquido oscuro dentro
de canales a ese fin destinados.
Nada que oponer entonces a este agravio contra
lo que por comodidad llamamos mundo.
Nada, al soplo que elige el cese de la dispersión
continua, al menos de la nuestra.
Nada, por ningún motivo, a nadie, nunca aunque algo
a alguien alguna vez.
Habrá que considerar a partir de ahora la posibilidad
de que nos apaguemos sin causa y definitivamente
2. Avatar
Un nuevo avatar del exilio, el último,
reclama, con la torpeza acostumbrada,
no sólo la materia viva, sino el pneuma ingrávido, diáfano,
que nunca supo habitar este territorio accidentado.
Juan,
y por más que este intercambio pisotee la economía,
esta transacción forzosa, este milagro de la ausencia,
nos obliga a plantear una relación prudente
con la ironía: declara, de modo tajante, su carácter
defensivo y profundamente inútil.
[center:f407dab6cc][/center:f407dab6cc]