Ansel Arenas
Poeta que considera el portal su segunda casa
A donde el camino te llevé...
A donde el camino te llevé
evoca los brazos
que te extrañan, siéntelos,
abrázalos siempre, adonde
vayas su calidez estará
presente, aunque la lejanía,
quiera ignorar sus afectos.
A donde el camino te llevé,
mirando atrás vencerás el olvido
y mirando adelante, los miedos
no podrán intimidarte.
Adonde el camino te llevé,
no dejes de amar
los que te aman, ni la tierra
de la que eres árbol y río
ella tiene el fluido de tu origen,
el diseño plural de los senderos
felices y en la tormenta
el trazo del coraje, que tolera
los malos momentos.
A donde el camino te llevé,
sé natural y amistoso,
sin pretensiones ni enfados
que alejen los ángeles
de tu camino.
A donde el camino te llevé
no ignores que eres parte
de algún mundo, aunque
lo sepas o no, aquí
o más allá de las estrellas,
en un lugar apacible
como el jardín aquel
antes de nuestros pecados,
los que en otras vidas
te han amado,
por ti pacientes esperan.
A donde el camino te llevé
evoca los brazos
que te extrañan, siéntelos,
abrázalos siempre, adonde
vayas su calidez estará
presente, aunque la lejanía,
quiera ignorar sus afectos.
A donde el camino te llevé,
mirando atrás vencerás el olvido
y mirando adelante, los miedos
no podrán intimidarte.
Adonde el camino te llevé,
no dejes de amar
los que te aman, ni la tierra
de la que eres árbol y río
ella tiene el fluido de tu origen,
el diseño plural de los senderos
felices y en la tormenta
el trazo del coraje, que tolera
los malos momentos.
A donde el camino te llevé,
sé natural y amistoso,
sin pretensiones ni enfados
que alejen los ángeles
de tu camino.
A donde el camino te llevé
no ignores que eres parte
de algún mundo, aunque
lo sepas o no, aquí
o más allá de las estrellas,
en un lugar apacible
como el jardín aquel
antes de nuestros pecados,
los que en otras vidas
te han amado,
por ti pacientes esperan.