Y siendo pesimista,
no puedo ser injusto,
¡enorme equilibrista,
y gran vate del alba!.
¡En tí van esos pájaros
que clavan en sus garras
las celestes amarras
con sus ojos de sueño!.
¡En tí brotan las casas
que ascienden a la luna,
pues no existe ninguna,
ni hay modo ya en su asaz
contorno de las formas,
pues allí respiras con sus normas!
Y siendo pesimista,
el que te escribe,
no queda más que hacerte un réquiem
sin acordes,
que se esconda en el vientre.
¡Vital cosmogonía
que rompe su estructura,
con su bella postura,
de total sinfonía!
no puedo ser injusto,
¡enorme equilibrista,
y gran vate del alba!.
¡En tí van esos pájaros
que clavan en sus garras
las celestes amarras
con sus ojos de sueño!.
¡En tí brotan las casas
que ascienden a la luna,
pues no existe ninguna,
ni hay modo ya en su asaz
contorno de las formas,
pues allí respiras con sus normas!
Y siendo pesimista,
el que te escribe,
no queda más que hacerte un réquiem
sin acordes,
que se esconda en el vientre.
¡Vital cosmogonía
que rompe su estructura,
con su bella postura,
de total sinfonía!
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