Heart
Poeta que considera el portal su segunda casa
Con la cara tapada
por el manto de una sábana basta,
escondida tras tu disfraz,
puedo ver tu rostro angelical.
¡Oh! pobre criatura demacrada
de ojos profundos, como el mar,
que aún no comprendió
ni lo que es sufrir, ni amar.
¡Oh! pobre alma que se deja llevar.
Yo te puedo aconsejar
ya que descendí a los infiernos
entre abstractas brumas
de pasadizos engañosos,
arpías entre telarañas,
valles de rosas negras
y verdes moscas con sañas.
¡Oh! enfermiza criatura
Inhíbete del manto.
Te torno a aconsejar.
Absorbe los rayos del sol,
no te arrastres con la corriente,
que esta mortal
¡Llora lágrimas de sangre
por la pena que le das!
¡Oh, pobre criatura!
veo detrás de tu mirar,
de tu dulce mirar.
No te rías del dolor ajeno,
que el tuyo viene detrás.
No enmascares tu bondad,
que el supremo te lo cobrará.