Melquiades San Juan
Poeta veterano en MP
Mis visiones se pierden en cada vuelta:
jóvenes capturados por el mundo I-pod
mujeres de labios avinagrados ensayando mentalmente el canto de las recriminaciones conyugales
hombres con rostros de estreñimiento sintiendose Brad Pitt sin un peso en la bolsa
ancianos de paso lento y figura encorvada disputándose, entre ellos, los asientos a bastonazos
vendedores ilegales con vos de tenor o contralto lastimando los oídos con su Aria Pirata.
Cada parada se anuncia con voz femenina asexual por el altavoz desvencijado
se comparten tetazos con estocadas de prepucios moribundos al abrirse las puertas
patéticos aromas de jardín glandular rancio, se obsequian en cada bocanada de aire de tiempo compartido
las risas estúpidas se confunden con las huecas
y la idiotez de repente se adueña del semblante probo.
Vienen rachas de viento con olor a entrañas procesando desayunos chatarra
Los imprudentes extienden El Reforma a lo largo del pasillo,
y los prácticos, La Jornada, navajeando con sus hojas percudidas, todos los traseros al alcance, sin discriminación sexual
Antes de que el refectorio rodante se sumerja en los túneles citadinos me asomo por las ventanillas
No hay rastro de nubes
La lluvia se fue de putas a beber caña, o está jugando a empantanar la casa del caimán.
jóvenes capturados por el mundo I-pod
mujeres de labios avinagrados ensayando mentalmente el canto de las recriminaciones conyugales
hombres con rostros de estreñimiento sintiendose Brad Pitt sin un peso en la bolsa
ancianos de paso lento y figura encorvada disputándose, entre ellos, los asientos a bastonazos
vendedores ilegales con vos de tenor o contralto lastimando los oídos con su Aria Pirata.
Cada parada se anuncia con voz femenina asexual por el altavoz desvencijado
se comparten tetazos con estocadas de prepucios moribundos al abrirse las puertas
patéticos aromas de jardín glandular rancio, se obsequian en cada bocanada de aire de tiempo compartido
las risas estúpidas se confunden con las huecas
y la idiotez de repente se adueña del semblante probo.
Vienen rachas de viento con olor a entrañas procesando desayunos chatarra
Los imprudentes extienden El Reforma a lo largo del pasillo,
y los prácticos, La Jornada, navajeando con sus hojas percudidas, todos los traseros al alcance, sin discriminación sexual
Antes de que el refectorio rodante se sumerja en los túneles citadinos me asomo por las ventanillas
No hay rastro de nubes
La lluvia se fue de putas a beber caña, o está jugando a empantanar la casa del caimán.