Tanya
Poeta recién llegado
Inspiro, me paro a mirar y exhalo todas estas primaveras que aguarda mi pecho. Llega una calma que arrasa las entrañas atrofiadas, llega el mar susurrando a su paso, en cada golpe contra una roca con un: respira pequeña, que ya se pasa.
Con los años nos pesan más estos golpes, o nos pesan menos porque al final todo deja de tener esa importancia. Que crecemos , que nos damos cuenta solos que la vida pasa de largo si no sabes aprovecharla. Que se nos escapan los latidos si respiramos lamentos, quejas y engaños. Que sí, que llega un día y lo ves clarísimo. Entonces cojes tus maletas, dejas de llorar, sacas toda tu valentía y sonríes. Por ti, por los que te quieren de verdad, por todo lo que tú eres y las huellas que dejas tras de ti al pisar. Y lo rompes todo porque eres una inmensidad sin horizonte, porque has dejado de engañarte, porque tu propio amor lo supera.
Lo aceptas con alegría, lo que venga es lo que tiene que ser y hay cosas que no puedes cambiar, que se escapan de tu control y no pasa absolutamente nada, porque la decisión de ser feliz se encuentra sólo en tus manos.
Hemos crecido, hemos madurado, nos hemos plantado y no dejamos más lagrimitas. De no dejarnos utilizar por cualquier precio, de saber quién lo merece y quién es un burdo espejismo de lo que entiendo por amor. De aprender a desenamorarnos porque ya no hay espacio físico por donde apretar. Por no conformarnos y dejarnos vender, que si esto no es lo quiero lo dejo ir. No olvides que lo mejor siempre, siempre esta por llegar. No corras.
Por estos 21 tan grandes, los que me enseñaron lo valioso de cada respiración y apaciguaron las baladas del corazón.
Con los años nos pesan más estos golpes, o nos pesan menos porque al final todo deja de tener esa importancia. Que crecemos , que nos damos cuenta solos que la vida pasa de largo si no sabes aprovecharla. Que se nos escapan los latidos si respiramos lamentos, quejas y engaños. Que sí, que llega un día y lo ves clarísimo. Entonces cojes tus maletas, dejas de llorar, sacas toda tu valentía y sonríes. Por ti, por los que te quieren de verdad, por todo lo que tú eres y las huellas que dejas tras de ti al pisar. Y lo rompes todo porque eres una inmensidad sin horizonte, porque has dejado de engañarte, porque tu propio amor lo supera.
Lo aceptas con alegría, lo que venga es lo que tiene que ser y hay cosas que no puedes cambiar, que se escapan de tu control y no pasa absolutamente nada, porque la decisión de ser feliz se encuentra sólo en tus manos.
Hemos crecido, hemos madurado, nos hemos plantado y no dejamos más lagrimitas. De no dejarnos utilizar por cualquier precio, de saber quién lo merece y quién es un burdo espejismo de lo que entiendo por amor. De aprender a desenamorarnos porque ya no hay espacio físico por donde apretar. Por no conformarnos y dejarnos vender, que si esto no es lo quiero lo dejo ir. No olvides que lo mejor siempre, siempre esta por llegar. No corras.
Por estos 21 tan grandes, los que me enseñaron lo valioso de cada respiración y apaciguaron las baladas del corazón.
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