• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

Quisiera atrapar sus lágrimas

Ramon bonachi

Poeta que considera el portal su segunda casa
Quisiera atrapar sus lágrimas (Relato)
.
Ella, se detiene un día más frente a la ventana, aparta la cortina con delicadeza y mira al exterior, pero más allá de aquella ventana, solo llueve.
Permanece inmóvil con la cara recostada en el cristal, es como si el recuerdo se hubiera apoderado de sus pensamientos; las gotas golpean los cristales sin lograr despertarla del trance.
Sus manos sostienen una rosa marchita, sin color, sin vida y, como un ritual... sus labios la besan con ternura. Casi al instante, varias lagrimas huyen del mar de sus ojos, buscan un lugar donde ir, un rincón donde ocultarse, se deslizan por las mejillas del mismo modo que las gotas de lluvia en los cristales, hasta que al no encontrar a nadie que las atrape llegan al suelo y mueren.
la pena se mezcla con el vaho de su respiración y tras dibujar en el un corazón cierra de nuevo la cortina y se va.
Yo quisiera atrapar sus lagrimas, yo quisiera poder decirle cuanto la quiero; cada vez que la miro crece en mi la misma pena que crece en ella , cada vez que la miro veo a sus lágrimas como se pierden en la nada igual que las mías , pero hasta que no deje de llover en su corazón, mi espíritu seguirá andando descalzo por los guijarros de sus recuerdos.
.
Fotografía y poema: Ramon Bonachi. 2016​
 

Archivos adjuntos

  • 513998313_23971060592502968_8308137068243308240_n.jpg
    513998313_23971060592502968_8308137068243308240_n.jpg
    361,4 KB · Visitas: 2
Quisiera atrapar sus lágrimas (Relato)
.
Ella, se detiene un día más frente a la ventana, aparta la cortina con delicadeza y mira al exterior, pero más allá de aquella ventana, solo llueve.
Permanece inmóvil con la cara recostada en el cristal, es como si el recuerdo se hubiera apoderado de sus pensamientos; las gotas golpean los cristales sin lograr despertarla del trance.
Sus manos sostienen una rosa marchita, sin color, sin vida y, como un ritual... sus labios la besan con ternura. Casi al instante, varias lagrimas huyen del mar de sus ojos, buscan un lugar donde ir, un rincón donde ocultarse, se deslizan por las mejillas del mismo modo que las gotas de lluvia en los cristales, hasta que al no encontrar a nadie que las atrape llegan al suelo y mueren.
la pena se mezcla con el vaho de su respiración y tras dibujar en el un corazón cierra de nuevo la cortina y se va.
Yo quisiera atrapar sus lagrimas, yo quisiera poder decirle cuanto la quiero; cada vez que la miro crece en mi la misma pena que crece en ella , cada vez que la miro veo a sus lágrimas como se pierden en la nada igual que las mías , pero hasta que no deje de llover en su corazón, mi espíritu seguirá andando descalzo por los guijarros de sus recuerdos.
.
Fotografía y poema: Ramon Bonachi. 2016​
Siempre hay un dolor interior que nadie logra aliviar.

Saludos
 
Atrás
Arriba