poetakabik
Poeta veterano en el portal
No sé por qué cuando llegas
la tarde cambia de sitio,
como si el mundo supiera
lo que yo mismo no digo.
Algo se enciende en el aire
cuando pronuncias mi nombre,
y hasta el silencio parece
guardarte entre sus acordes.
Traes en tus pasos la calma
que mi inquietud necesita,
como quien abre una puerta
que yo creía cerrada.
No te prometo destinos
ni juro cielos eternos,
pero cuando estás cercana
todo se vuelve más cierto.
Las horas pasan despacio
si tus palabras me rozan,
y hasta la noche parece
menos profunda y más honda.
Tal vez no sepas siquiera
lo que tu risa provoca:
que el día nazca de nuevo
cuando tu voz me convoca.
Y así camino a tu lado
como quien guarda un secreto,
sabiendo que en tu presencia
todo se vuelve completo.
Si alguna vez te preguntas
por qué mi mirada cambia,
no busques grandes palabras:
mira el temblor que la guarda.
Porque hay verdades que viven
sin necesidad de nombre,
y a veces basta una vida
para decirlas sin voces.
la tarde cambia de sitio,
como si el mundo supiera
lo que yo mismo no digo.
Algo se enciende en el aire
cuando pronuncias mi nombre,
y hasta el silencio parece
guardarte entre sus acordes.
Traes en tus pasos la calma
que mi inquietud necesita,
como quien abre una puerta
que yo creía cerrada.
No te prometo destinos
ni juro cielos eternos,
pero cuando estás cercana
todo se vuelve más cierto.
Las horas pasan despacio
si tus palabras me rozan,
y hasta la noche parece
menos profunda y más honda.
Tal vez no sepas siquiera
lo que tu risa provoca:
que el día nazca de nuevo
cuando tu voz me convoca.
Y así camino a tu lado
como quien guarda un secreto,
sabiendo que en tu presencia
todo se vuelve completo.
Si alguna vez te preguntas
por qué mi mirada cambia,
no busques grandes palabras:
mira el temblor que la guarda.
Porque hay verdades que viven
sin necesidad de nombre,
y a veces basta una vida
para decirlas sin voces.
Última edición: