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Aceptación

moles

Poeta fiel al portal
“Ya somos el olvido que seremos”.

Jorge Luis Borges.


ACEPTACIÓN

Tengo ya en el armario la mortaja,
un traje por el tiempo y uso ajado,
y en algún monte un pino asilvestrado
me dará la madera de la caja.

Todo lo tengo ya, mi cuerpo encaja,
confuso con la tierra, más delgado,
hasta el reloj, me advierte adelantado,
y el muro donde está se resquebraja.

Camino lo que tengo por delante
con una añosa marcha renqueante,
de una cachava fiel siempre servido.

Todo está preparado para irme,
vuelto el paso asombrosamente firme,
pues no olvido de Dios el dulce olvido.


Salva González Moles

5/3/2026
 
Última edición:
Tan amargo como extraordinario soneto, querido Salvador. Yo también tengo encargado ya el traje de madera, en color amarillo por cierto, y les he dicho a los del Ocaso que se aseguren bien de dejar un hueco para que pueda salir camino al cielo.
Dios es nuestro pasaporte y el único consuelo cuando los huesos se resquebrajan, somos afortunados por saber que Él nos guiará ahora y siempre.
Mi rendido aplauso, jamás defraudas en tus escritos
 
Tan amargo como extraordinario soneto, querido Salvador. Yo también tengo encargado ya el traje de madera, en color amarillo por cierto, y les he dicho a los del Ocaso que se aseguren bien de dejar un hueco para que pueda salir camino al cielo.
Dios es nuestro pasaporte y el único consuelo cuando los huesos se resquebrajan, somos afortunados por saber que Él nos guiará ahora y siempre.
Mi rendido aplauso, jamás defraudas en tus escritos
Con cuántas ganas he pulsado el “me gusta” en este comentario tuyo que viene a derribar la soledad que tenía este tema mío. Además entendiéndolo hasta el límite. Muchísimas gracias por acompañar estas letras con tu acierto. Escribí una primera versión totalmente pesimista inspirado en ese verso de Borges que lo precede y no me gustó el resultado. Después, trabajándolo, llegó a lo que has leído dándole la vuelta a lo de Borges, poeta muy de mi gusto por cierto. Su soneto “El remordimiento”, que sé de memoria, es uno de mis sonetos de cabecera. Se puede encontrar fácilmente pero si no deseas tomarte la molestia lo tengo guardado siendo el ejemplo que pongo siempre para hablar de encabalgamientos brillantes. Nada más tienes que decirlo y te lo transcribo con mucho gusto. En este he querido poner de manifiesto que el misericordioso olvido de nuestro Padre Dios es lo único que tenemos muchos para llegar al final a su divina presencia. Ese olvido benigno que nos vestirá ricamente y nos pondrá el anillo valiosísimo como hizo aquel padre con su hijo pródigo. A ese santísimo olvido acojo mi esperanza y compruebo que tú haces de forma parecida. Las vestiduras funerarias cobran así nuevo sentido.
Es una maravilla sentirse comprendido como yo me siento ahora con tus palabras que han sido una dedada de miel que me has dado a probar en tu comentario.
Millones de gracias por él y por tu amistad que no valoraré nunca suficientemente.

Va un abrazo inmenso. Dios te bendiga siempre.

Salva.
 
Última edición:
“Ya somos el olvido que seremos”.

Jorge Luis Borges.


ACEPTACIÓN

Tengo ya en el armario la mortaja,
un traje por el tiempo y uso ajado,
y en algún monte un pino asilvestrado
me dará la madera de la caja.

Todo lo tengo ya, mi cuerpo encaja,
confuso con la tierra, más delgado,
hasta el reloj, me advierte adelantado,
y el muro donde está se resquebraja.

Camino lo que tengo por delante
con una añosa marcha renqueante,
de una cachava fiel siempre servido.

Todo está preparado para irme,
vuelto el paso asombrosamente firme,
pues no olvido de Dios el dulce olvido.


Salva González Moles

5/3/2026
Hola, Salvador: muy bien preparado parece que estás. Excelente soneto !
Un abrazo.
 
Hola, Salvador: muy bien preparado parece que estás. Excelente soneto !
Un abrazo.
Querido Ángel, no conviene en este asunto dejar muchos cabos sueltos, en especial aquellos que nos sujetan a la esperanza de que el Ser que se es no tenga mucha memoria.
Te agradezco muchísimo el beneplácito.
Recibe un enorme abrazo.

Salvador.
 
Última edición:
Con cuántas ganas he pulsado el “me gusta” en este comentario tuyo que viene a derribar la soledad que tenía este tema mío. Además entendiéndolo hasta el límite. Muchísimas gracias por acompañar estas letras con tu acierto. Escribí una primera versión totalmente pesimista inspirado en ese verso de Borges que lo precede y no me gustó el resultado. Después, trabajándolo, llegó a lo que has leído dándole la vuelta a lo de Borges, poeta muy de mi gusto por cierto. Su soneto “El remordimiento”, que sé de memoria, es uno de mis sonetos de cabecera. Se puede encontrar fácilmente pero si no deseas tomarte la molestia lo tengo guardado siendo el ejemplo que pongo siempre para hablar de encabalgamientos brillantes. Nada más tienes que decirlo y te lo transcribo con mucho gusto. En este he querido poner de manifiesto que el misericordioso olvido de nuestro Padre Dios es lo único que tenemos muchos para llegar al final a su divina presencia. Ese olvido benigno que nos vestirá ricamente y nos pondrá el anillo valiosísimo como hizo aquel padre con su hijo pródigo. A ese santísimo olvido acojo mi esperanza y compruebo que tú haces de forma parecida. Las vestiduras funerarias cobran así nuevo sentido.
Es una maravilla sentirse comprendido como yo me siento ahora con tus palabras que han sido una dedada de miel que me has dado a probar en tu comentario.
Millones de gracias por él y por tu amistad que no valoraré nunca suficientemente.

Va un abrazo inmenso. Dios te bendiga siempre.

Salva.
Mi querido Salvador, pero mira que eres grande. Ya conocía el soneto de Borges, que aún siendo magnífico no es otra cosa que una más de sus geniales obras. Borges es de otra liga, un iluminado, un fuera de serie. Sus encabalgamientos son la perfección en sí misma, un verdadero orgasmo poético.
Respecto a tu poema, cómo no te voy a entender... me ha gustado muchísimo ese aire de resignación mezclado con la calma de aquel que sabe de cierto que la muerte no es el final de nada sino el principio de la verdadera vida.
Dios te bendiga igualmente, y sepas que tu amistad también es mi fortuna.
Un abrazo inmenso y lleno de luz, amigo
 
Mi querido Salvador, pero mira que eres grande. Ya conocía el soneto de Borges, que aún siendo magnífico no es otra cosa que una más de sus geniales obras. Borges es de otra liga, un iluminado, un fuera de serie. Sus encabalgamientos son la perfección en sí misma, un verdadero orgasmo poético.
Respecto a tu poema, cómo no te voy a entender... me ha gustado muchísimo ese aire de resignación mezclado con la calma de aquel que sabe de cierto que la muerte no es el final de nada sino el principio de la verdadera vida.
Dios te bendiga igualmente, y sepas que tu amistad también es mi fortuna.
Un abrazo inmenso y lleno de luz, amigo
Mil gracias, querido, por asomarte a mis letras y darles tu “placet”. Una bocanada de oxígeno supone.
Recibe mi abrazo afortunado con el tuyo.

Salva.
 
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