• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

Quise quererte querer

AnonimamenteYo

Poeta adicto al portal
Quise quererte querer,
y te divertían mis dudas,
quise entenderte entender,
pero tus gestos eran preguntas de espuma.
Desaparecías con cada anochecer,
y los días sin ti empezaron a teñirse
como un lienzo lleno de bruma.

Quise encontrarte encontrar,
pero tu sombra nunca acudía;
quise soñarte soñar,
y el aroma a azahar de tu piel se diluía.
Como una luz que rehúsa al día,
te deshacías al intentarte abrazar,
y me quedé esperando en la lejanía
a una primavera que pasa sin pasar.

Y yo, desbordado en el vaivén,
quise sentirte sentir,
cosechando silencios
que tu piel prometía.
Y aprendí, casi sin elegir, a vivir
con lo poco que nunca me ofrecías.

Quise quererte querer,
quise latirte en la duda,
quise vencer el ayer,
soñar que me despierta tu voz y me desnuda.
No supe qué hacer,
solo deshacer
todo lo que en la distancia saluda.
Pero en mí quedó una brasa muda
y duele doler
ver como insiste en volverse a encender.

Con mis manos desarmadas,
quise tocarte tocar,
mis dedos explorando mares de fantasía,
naufragando en aquella orilla que nunca cedías.
Quise guardarte guardar,
pero mi pecho se negaba a viajar
y me dejaba solo, deshilando utopías.

Fui elevando verdades prestadas
para no admitir que aún te quería.
Y ahora que ya no te espero,
que ya no te intento entender,
descubro que amarte entero,
allí, en la esquina sin permiso
donde atrapaste mi alma y mi piel,
fue donde el destino quiso
que yo siempre te quisiera querer.
 
Quise quererte querer,
y te divertían mis dudas,
quise entenderte entender,
pero tus gestos eran preguntas de espuma.
Desaparecías con cada anochecer,
y los días sin ti empezaron a teñirse
como un lienzo lleno de bruma.

Quise encontrarte encontrar,
pero tu sombra nunca acudía;
quise soñarte soñar,
y el aroma a azahar de tu piel se diluía.
Como una luz que rehúsa al día,
te deshacías al intentarte abrazar,
y me quedé esperando en la lejanía
a una primavera que pasa sin pasar.

Y yo, desbordado en el vaivén,
quise sentirte sentir,
cosechando silencios
que tu piel prometía.
Y aprendí, casi sin elegir, a vivir
con lo poco que nunca me ofrecías.

Quise quererte querer,
quise latirte en la duda,
quise vencer el ayer,
soñar que me despierta tu voz y me desnuda.
No supe qué hacer,
solo deshacer
todo lo que en la distancia saluda.
Pero en mí quedó una brasa muda
y duele doler
ver como insiste en volverse a encender.

Con mis manos desarmadas,
quise tocarte tocar,
mis dedos explorando mares de fantasía,
naufragando en aquella orilla que nunca cedías.
Quise guardarte guardar,
pero mi pecho se negaba a viajar
y me dejaba solo, deshilando utopías.

Fui elevando verdades prestadas
para no admitir que aún te quería.
Y ahora que ya no te espero,
que ya no te intento entender,
descubro que amarte entero,
allí, en la esquina sin permiso
donde atrapaste mi alma y mi piel,
fue donde el destino quiso
que yo siempre te quisiera querer.
Un deseo inalcanzable de un amor que se evapora.

Le envío un saludo desde mi humilde Habana
 
Quise quererte querer,
y te divertían mis dudas,
quise entenderte entender,
pero tus gestos eran preguntas de espuma.
Desaparecías con cada anochecer,
y los días sin ti empezaron a teñirse
como un lienzo lleno de bruma.

Quise encontrarte encontrar,
pero tu sombra nunca acudía;
quise soñarte soñar,
y el aroma a azahar de tu piel se diluía.
Como una luz que rehúsa al día,
te deshacías al intentarte abrazar,
y me quedé esperando en la lejanía
a una primavera que pasa sin pasar.

Y yo, desbordado en el vaivén,
quise sentirte sentir,
cosechando silencios
que tu piel prometía.
Y aprendí, casi sin elegir, a vivir
con lo poco que nunca me ofrecías.

Quise quererte querer,
quise latirte en la duda,
quise vencer el ayer,
soñar que me despierta tu voz y me desnuda.
No supe qué hacer,
solo deshacer
todo lo que en la distancia saluda.
Pero en mí quedó una brasa muda
y duele doler
ver como insiste en volverse a encender.

Con mis manos desarmadas,
quise tocarte tocar,
mis dedos explorando mares de fantasía,
naufragando en aquella orilla que nunca cedías.
Quise guardarte guardar,
pero mi pecho se negaba a viajar
y me dejaba solo, deshilando utopías.

Fui elevando verdades prestadas
para no admitir que aún te quería.
Y ahora que ya no te espero,
que ya no te intento entender,
descubro que amarte entero,
allí, en la esquina sin permiso
donde atrapaste mi alma y mi piel,
fue donde el destino quiso
que yo siempre te quisiera querer.
Un poema del deseo, un deseo especial que te enamora del amor... que casi estás alcanzado sin nunca alcanzar... Un deseo que te da ganas de escribir porque en la poesía...sí se puede. Eso sólo es una interpretación de tu poema que me ha encantado.
Amistad poética Amarilys
 
Un poema del deseo, un deseo especial que te enamora del amor... que casi estás alcanzado sin nunca alcanzar... Un deseo que te da ganas de escribir porque en la poesía...sí se puede. Eso sólo es una interpretación de tu poema que me ha encantado.
Amistad poética Amarilys
siempre será un bello regalo tu lectura e interpretación de mis letras. Un saludo-T
 
Atrás
Arriba