AnonimamenteYo
Poeta adicto al portal
Quise quererte querer,
y te divertían mis dudas,
quise entenderte entender,
pero tus gestos eran preguntas de espuma.
Desaparecías con cada anochecer,
y los días sin ti empezaron a teñirse
como un lienzo lleno de bruma.
Quise encontrarte encontrar,
pero tu sombra nunca acudía;
quise soñarte soñar,
y el aroma a azahar de tu piel se diluía.
Como una luz que rehúsa al día,
te deshacías al intentarte abrazar,
y me quedé esperando en la lejanía
a una primavera que pasa sin pasar.
Y yo, desbordado en el vaivén,
quise sentirte sentir,
cosechando silencios
que tu piel prometía.
Y aprendí, casi sin elegir, a vivir
con lo poco que nunca me ofrecías.
Quise quererte querer,
quise latirte en la duda,
quise vencer el ayer,
soñar que me despierta tu voz y me desnuda.
No supe qué hacer,
solo deshacer
todo lo que en la distancia saluda.
Pero en mí quedó una brasa muda
y duele doler
ver como insiste en volverse a encender.
Con mis manos desarmadas,
quise tocarte tocar,
mis dedos explorando mares de fantasía,
naufragando en aquella orilla que nunca cedías.
Quise guardarte guardar,
pero mi pecho se negaba a viajar
y me dejaba solo, deshilando utopías.
Fui elevando verdades prestadas
para no admitir que aún te quería.
Y ahora que ya no te espero,
que ya no te intento entender,
descubro que amarte entero,
allí, en la esquina sin permiso
donde atrapaste mi alma y mi piel,
fue donde el destino quiso
que yo siempre te quisiera querer.
y te divertían mis dudas,
quise entenderte entender,
pero tus gestos eran preguntas de espuma.
Desaparecías con cada anochecer,
y los días sin ti empezaron a teñirse
como un lienzo lleno de bruma.
Quise encontrarte encontrar,
pero tu sombra nunca acudía;
quise soñarte soñar,
y el aroma a azahar de tu piel se diluía.
Como una luz que rehúsa al día,
te deshacías al intentarte abrazar,
y me quedé esperando en la lejanía
a una primavera que pasa sin pasar.
Y yo, desbordado en el vaivén,
quise sentirte sentir,
cosechando silencios
que tu piel prometía.
Y aprendí, casi sin elegir, a vivir
con lo poco que nunca me ofrecías.
Quise quererte querer,
quise latirte en la duda,
quise vencer el ayer,
soñar que me despierta tu voz y me desnuda.
No supe qué hacer,
solo deshacer
todo lo que en la distancia saluda.
Pero en mí quedó una brasa muda
y duele doler
ver como insiste en volverse a encender.
Con mis manos desarmadas,
quise tocarte tocar,
mis dedos explorando mares de fantasía,
naufragando en aquella orilla que nunca cedías.
Quise guardarte guardar,
pero mi pecho se negaba a viajar
y me dejaba solo, deshilando utopías.
Fui elevando verdades prestadas
para no admitir que aún te quería.
Y ahora que ya no te espero,
que ya no te intento entender,
descubro que amarte entero,
allí, en la esquina sin permiso
donde atrapaste mi alma y mi piel,
fue donde el destino quiso
que yo siempre te quisiera querer.