IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Frívolos instantes de placer,
etéreos fragmentos
de memorias y desdichas,
una condena
que el cielo oculta en su silencio,
si hasta los ciegos temen,
es la psicosis de la duda
bañada de una realidad infernal,
porque la desidia habita en todo lugar,
oscureciendo nuestros deseos
cuando nuestra sombra grita,
hasta el reflejo en las escarchas
que deslumbraban la sábida belleza,
ahora nada mas que un trastorno,
frío y desolado
el lugar donde permuto,
no hay nadie a mi lado,
de tanta locura,
cruenta metamorfosis,
segrego ennegrecido
necrótica sangre coagulada,
y me salieron alas,
para batirlas con desahogo,
aunque todo sea asfixia,
aunque muera,
seguirá reinando la inmundicia.
etéreos fragmentos
de memorias y desdichas,
una condena
que el cielo oculta en su silencio,
si hasta los ciegos temen,
es la psicosis de la duda
bañada de una realidad infernal,
porque la desidia habita en todo lugar,
oscureciendo nuestros deseos
cuando nuestra sombra grita,
hasta el reflejo en las escarchas
que deslumbraban la sábida belleza,
ahora nada mas que un trastorno,
frío y desolado
el lugar donde permuto,
no hay nadie a mi lado,
de tanta locura,
cruenta metamorfosis,
segrego ennegrecido
necrótica sangre coagulada,
y me salieron alas,
para batirlas con desahogo,
aunque todo sea asfixia,
aunque muera,
seguirá reinando la inmundicia.