James De la rosa
Juan Carlos Tuñon
De la mala suerte
de aquel que lo invierte
en hacer poemas, alba
de la pena, la música suena
y el silencio llora.
Glaciar de la alcoba
ahoga agonías
mientras repetía
sin cesar un verso;
me debo a mí mismo
porque tú me quieres...
Al mundo anterior a sus cataclismos
Catequismo demoniaco de su posesión
El librito hueco, lleno de tesoros
Rengloncito mío, hoy sale torcido
de mi corazón, si tengo intención
de decir lo mío que yo ya no sé
si hacerlo renglón, estación de cuervos
Posada baldía mientras reposaba
el aire desnudo pintado en los brazos
al trazo vertiente de sentir pintado
retratada mente se siente que posa
tal vez a su muerte suerte del retrato
Hora de morir, le cantaba un mirlo
y hacia el infinito, de todo el segundo.
Mundo de ascensor
En cada hombre un mundo
de sufrir en vida, su pena de gloria;
hágase memoria de tierna agonía
del dolor incierto de verdad de amor.
Por eso señor cámbieme la luna
Sótano y bombilla, donde brilla luz
y el claro dolor de lo torturado,
el cuerpo tirado sufriendo la muerte
en tierra desnuda desnudo de entierro
Era algo perverso, un verso inaudito,
maldito señor otra vez lo mismo...
Mimo de dulzura que por cura mata
de la plata oscura de hierro y chatarra
Y la voz estalla y muere por dentro
El descubrimiento de los apetitos
La regla de escritos de hacerlo a la lengua
En el equipaje cabía la vida del alma maleta
Propio de la carne que por fin se quiere
si cumple la sangre el hambre de todo por su posesión
posición del alma su tabla de ouija, y en la noche fija
su calma de vasos...
Trabajos oscuros
cuéntame locura si estar esto es loco
Tampoco me acuerdo, cuerda de la vida, la propia la cuelga
La vida le cuelga en huelga de sexo, eso religión
Onanismo preña la mano cigüeña de sus sentimientos
de aquel que lo invierte
en hacer poemas, alba
de la pena, la música suena
y el silencio llora.
Glaciar de la alcoba
ahoga agonías
mientras repetía
sin cesar un verso;
me debo a mí mismo
porque tú me quieres...
Al mundo anterior a sus cataclismos
Catequismo demoniaco de su posesión
El librito hueco, lleno de tesoros
Rengloncito mío, hoy sale torcido
de mi corazón, si tengo intención
de decir lo mío que yo ya no sé
si hacerlo renglón, estación de cuervos
Posada baldía mientras reposaba
el aire desnudo pintado en los brazos
al trazo vertiente de sentir pintado
retratada mente se siente que posa
tal vez a su muerte suerte del retrato
Hora de morir, le cantaba un mirlo
y hacia el infinito, de todo el segundo.
Mundo de ascensor
En cada hombre un mundo
de sufrir en vida, su pena de gloria;
hágase memoria de tierna agonía
del dolor incierto de verdad de amor.
Por eso señor cámbieme la luna
Sótano y bombilla, donde brilla luz
y el claro dolor de lo torturado,
el cuerpo tirado sufriendo la muerte
en tierra desnuda desnudo de entierro
Era algo perverso, un verso inaudito,
maldito señor otra vez lo mismo...
Mimo de dulzura que por cura mata
de la plata oscura de hierro y chatarra
Y la voz estalla y muere por dentro
El descubrimiento de los apetitos
La regla de escritos de hacerlo a la lengua
En el equipaje cabía la vida del alma maleta
Propio de la carne que por fin se quiere
si cumple la sangre el hambre de todo por su posesión
posición del alma su tabla de ouija, y en la noche fija
su calma de vasos...
Trabajos oscuros
cuéntame locura si estar esto es loco
Tampoco me acuerdo, cuerda de la vida, la propia la cuelga
La vida le cuelga en huelga de sexo, eso religión
Onanismo preña la mano cigüeña de sus sentimientos
Última edición: