Y cual si aquellos anhelos de la bahía primera
y los fulgores de atardeceres por las laderas cantarinas
y las manos de las montañas,
y las alturas de los parpadeos exóticos
y esa chica de los rompeolas
y el bonsái por esos escaques literarios,
el pez en obras
los malabares
y las pizcas blandas por las oseras
y la ciudad en ojos de las borrajas
y esos gatos de súplicas…
y porque dicen muchas tonterías las telarañas por el olivar.