Ramon bonachi
Poeta que considera el portal su segunda casa
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El último adiós
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Cada diecisiete de Septiembre me acerco a la playa , todo sigue igual , nada ha cambiado , el mismo mar donde crecí, , la misma arena húmeda y la misma orilla que besaba mis pies antes de irte tú.
Al mirar el horizonte recuerdo cada instante, cada momento de aquel último día, y me abraza un escalofrío que nada tiene que ver con la salada brisa del mar.
Te fuiste sin un volveré en los labios ,con la mirada fija , nunca olvidaré las palabras que me repetías una y otra vez subido en la barca alzando la mano y diciéndome adiós .
- Cuida de tu madre hasta que regrese-.
Yo, alzaba la mano con el mismo gesto y repetía continuamente
- Así lo haré papá, así lo haré ,te lo prometo-.
Poco después, tu imagen se perdía en el horizonte , y el casto rugir de las olas o el paso de alguna gaviota era lo único que quedaba de aquel adiós diario, y te fuiste , te fuiste mar adentro hasta que mis ojos dejaron de verte.
Pasadas las horas el ocaso me llevó de nuevo hasta la playa ,con las nubes en llamas y un sol cansado y mirando de lado , regresé a la orilla; la emoción me ahogaba y el corazón parecía tener prisa en verte llegar.
Los minutos pasaban, y tras los minutos pasaron las horas, yo esperé papá , no sé cuántas horas , pero te esperé, mas tú no llegaste; aquella noche fue tan fría y oscura que te prometo que no la olvidaré jamás mientras viva.
Y volví al día siguiente, y al otro y al otro y así durante mucho tiempo, con la esperanza de verte llegar, pero los años fueron pasando y mi esperanza se secó como también todas las lágrimas que derramé en la arena.
Cada diecisiete de Septiembre , me acerco a la playa papá, con un mensaje encerrado en una botella, y la tiro, la tiro con todas mis fuerzas lo más lejos posible , quizá un día en alta mar o descansando en una orilla alguien la encuentre y lea - sigo esperándote en la orilla .
Tu cuerpo y tu barca desaparecieron juntos, siguen en algún lugar maldito, lejos del calor y la luz del Sol, pero ,tu espíritu , tu espíritu quizá esté presente aunque yo no lo vea, y si es así, seguirás viéndome como te saludo, y lo seguiré haciendo ! lo juro !, aquí me encontraras cada diecisiete de Septiembre mirando al mar e imaginando que regresas , así lo haré papá, así lo haré hasta el día en que el cielo o el mar nos vuelva a reunir.
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NOTA:
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Mi padre desapareció en el mar, metaforicamente o alegóricamente hablando, realmente fue como yo un enamorado del mar, tenia barca propia y solía ir a pescar a menudo, pero mi padre a pesar de no saber nadar no murió en el mar.
A mi padre se le llenaron los pulmones de agua salida de la nada y murió ahogado en mis brazos , el mar rujía tan fuerte como los gritos de ¡Vuelve vuelve , pero no volvió. Así que decidí escribir un relato tan real en el fondo como ficticio en su contenido .
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Fotografía y poema : Ramón Bonachí.
El último adiós
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Cada diecisiete de Septiembre me acerco a la playa , todo sigue igual , nada ha cambiado , el mismo mar donde crecí, , la misma arena húmeda y la misma orilla que besaba mis pies antes de irte tú.
Al mirar el horizonte recuerdo cada instante, cada momento de aquel último día, y me abraza un escalofrío que nada tiene que ver con la salada brisa del mar.
Te fuiste sin un volveré en los labios ,con la mirada fija , nunca olvidaré las palabras que me repetías una y otra vez subido en la barca alzando la mano y diciéndome adiós .
- Cuida de tu madre hasta que regrese-.
Yo, alzaba la mano con el mismo gesto y repetía continuamente
- Así lo haré papá, así lo haré ,te lo prometo-.
Poco después, tu imagen se perdía en el horizonte , y el casto rugir de las olas o el paso de alguna gaviota era lo único que quedaba de aquel adiós diario, y te fuiste , te fuiste mar adentro hasta que mis ojos dejaron de verte.
Pasadas las horas el ocaso me llevó de nuevo hasta la playa ,con las nubes en llamas y un sol cansado y mirando de lado , regresé a la orilla; la emoción me ahogaba y el corazón parecía tener prisa en verte llegar.
Los minutos pasaban, y tras los minutos pasaron las horas, yo esperé papá , no sé cuántas horas , pero te esperé, mas tú no llegaste; aquella noche fue tan fría y oscura que te prometo que no la olvidaré jamás mientras viva.
Y volví al día siguiente, y al otro y al otro y así durante mucho tiempo, con la esperanza de verte llegar, pero los años fueron pasando y mi esperanza se secó como también todas las lágrimas que derramé en la arena.
Cada diecisiete de Septiembre , me acerco a la playa papá, con un mensaje encerrado en una botella, y la tiro, la tiro con todas mis fuerzas lo más lejos posible , quizá un día en alta mar o descansando en una orilla alguien la encuentre y lea - sigo esperándote en la orilla .
Tu cuerpo y tu barca desaparecieron juntos, siguen en algún lugar maldito, lejos del calor y la luz del Sol, pero ,tu espíritu , tu espíritu quizá esté presente aunque yo no lo vea, y si es así, seguirás viéndome como te saludo, y lo seguiré haciendo ! lo juro !, aquí me encontraras cada diecisiete de Septiembre mirando al mar e imaginando que regresas , así lo haré papá, así lo haré hasta el día en que el cielo o el mar nos vuelva a reunir.
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NOTA:
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Mi padre desapareció en el mar, metaforicamente o alegóricamente hablando, realmente fue como yo un enamorado del mar, tenia barca propia y solía ir a pescar a menudo, pero mi padre a pesar de no saber nadar no murió en el mar.
A mi padre se le llenaron los pulmones de agua salida de la nada y murió ahogado en mis brazos , el mar rujía tan fuerte como los gritos de ¡Vuelve vuelve , pero no volvió. Así que decidí escribir un relato tan real en el fondo como ficticio en su contenido .
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Fotografía y poema : Ramón Bonachí.
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