BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Es esto, o el tiempo.
Tiempo desnudo, como una mujer
de sexo impúdico y de tez sangrienta.
De rótulos dorados en televisión:
de hojas rotativas que emergen de restos
de cadáveres.
Es esto, o vuestro tiempo.
El tiempo donde todo existe al mismo
tiempo, y se ejecuta, lo mismo que se nace,
en un país opuesto, en una nación de serpientes
crecidas en el barro.
El tiempo, que todo lo cura, dicen.
Como hoja en sombra mutilada por la luz
brutal. Como hoja de árbol sucedido
hace años.
Dejadme entonces, morir con el tiempo.
No me expliquéis las orugas del silencio,
los órganos donde se sumergen tímpanos
y oscuros raciocinios. Dejadme, entonces,
como mi tiempo, a oscuras, a solas.
Morir en él, vivir en él, en sótanos derribados.
©
Tiempo desnudo, como una mujer
de sexo impúdico y de tez sangrienta.
De rótulos dorados en televisión:
de hojas rotativas que emergen de restos
de cadáveres.
Es esto, o vuestro tiempo.
El tiempo donde todo existe al mismo
tiempo, y se ejecuta, lo mismo que se nace,
en un país opuesto, en una nación de serpientes
crecidas en el barro.
El tiempo, que todo lo cura, dicen.
Como hoja en sombra mutilada por la luz
brutal. Como hoja de árbol sucedido
hace años.
Dejadme entonces, morir con el tiempo.
No me expliquéis las orugas del silencio,
los órganos donde se sumergen tímpanos
y oscuros raciocinios. Dejadme, entonces,
como mi tiempo, a oscuras, a solas.
Morir en él, vivir en él, en sótanos derribados.
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