José Luis Galarza
Poeta que considera el portal su segunda casa
Las sombras recuperan el terreno
expropiado del cuerpo.
Los silencios, bultos de las calles,
recuperan la memoria.
En el momento preciso en que
asumimos nuestra enfermedad.
La tierra vuelve a caminar
con la paz férrea del agradecido.
Con la vibración sincera de las cuerdas
vibra el equilibrista,
vibra el pensamiento
que mece el aire.
Los colores regresan a la escena
con el asombro ante la luz
y el sol entre los dientes
descubriendo el esplendor de mañana.
La capilla de la chispa
de los actos heroicos irracionales,
y de los errores más racionales,
y de los incendios inesperados
de una realidad consumida.
Tomo una bocanada de libertad,
muerdo la manzana y lo posible.
expropiado del cuerpo.
Los silencios, bultos de las calles,
recuperan la memoria.
En el momento preciso en que
asumimos nuestra enfermedad.
La tierra vuelve a caminar
con la paz férrea del agradecido.
Con la vibración sincera de las cuerdas
vibra el equilibrista,
vibra el pensamiento
que mece el aire.
Los colores regresan a la escena
con el asombro ante la luz
y el sol entre los dientes
descubriendo el esplendor de mañana.
La capilla de la chispa
de los actos heroicos irracionales,
y de los errores más racionales,
y de los incendios inesperados
de una realidad consumida.
Tomo una bocanada de libertad,
muerdo la manzana y lo posible.
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