Lo que puedo imaginar blandamente porque es la hora de imaginar:
multiplicar e imaginar,
el tiempo donde regresan los molinos a los márgenes
y se reencuentran tucanes por las papelerías…
las legítimas manos de los puertos
el armazón de oso y los cimientos cálidos
los lapiceros que parecen descolgarse de las nubes
los afluentes del rock y los arados compañeros
lo que querían los pajarillos
y todo lo remontado en lo apacible,
los momentos de conversar y renacer por las espesuras.