Odisea
Poeta recién llegado
He perdido y he ganado,
un trazo del destino acortado
desde un pasado atontado
por una diáfana oscuridad,
Podría escuchar a mi perro ladrar,
vanamante, la tarde se iría
adormecida y yo perdería
los rastros; que al mar del olvido
tensan los prismas añejados,
un trazo del destino acortado
desde un pasado atontado
por una diáfana oscuridad,
Podría escuchar a mi perro ladrar,
vanamante, la tarde se iría
adormecida y yo perdería
los rastros; que al mar del olvido
tensan los prismas añejados,
que al haz de la hoz mortal
sobrevive sumiso un flébil cuento.
Tengo la tinta de un cielo dócil,
el mismo que piensa que
un niño buscando la libertad
no temerá mal alguno.
Donde reluzcan etéreos
los paisajes del sur
y se reflejen adiamantados
por el recuerdo mas hermoso de mi vida.
—¡Buen intento!, tenue calma, tendrás al dormir— Se oyó fuertemente
habitando la piel, y transmutando la preciada parsimonia....
sobrevive sumiso un flébil cuento.
Tengo la tinta de un cielo dócil,
el mismo que piensa que
un niño buscando la libertad
no temerá mal alguno.
Donde reluzcan etéreos
los paisajes del sur
y se reflejen adiamantados
por el recuerdo mas hermoso de mi vida.
—¡Buen intento!, tenue calma, tendrás al dormir— Se oyó fuertemente
habitando la piel, y transmutando la preciada parsimonia....