LA CASA QUE ME ESCONDE
La casa con sus ojos encendidos
voló por mis mañanas en las horas
de luz con su vestido solitario.
Oigo en la distancia que te meces
en dedos de cartón, en las enaguas
de todo lo que llueve en los domingos.
No mires a los cuerpos sin veranos,
ni manos con jardines sin secretos,
aleja tu mirada de los árboles
nocturnos con sus masas sin las fechas
que hablan de penitencias. No te acerques
al fuego de la tarde con espinas
pesadas de las águilas. Me cansa
la rima del gatillo sobre jade.
Me cansa la sonrisa de los muertos.
No vengas en agosto con su viento
de espiga. Se me riega el aguacero
por dentro de los huecos de mi pecho,
me voy con el, hacía la infinita
imagen de la piel sin los espejos
en ojos de la casa que me esconde.
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Guadalupe Cisneros Villa
23/3/2023
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