UN CIERTO JUEVES, VI TUS LÁGRIMAS CAER
Cayeron tus lágrimas
sobre el cadáver de la flor
cuando la boca del huerto,
peregrino, era la estación
callada de nuestras almas.
Miré en tus ojos la fuente
golpeada con espuma de abejas
y en su pecho cerrado
escuché el canto de gorriones
al pie de una brisa
que no conocía, a la que no quiero
conocer porque devora lirios.
Dice el laurel a la niña
que su abanico no es amarillo
que el dolor de los días en un tiempo
fue la miel en tus manos.
Vi esas mismas lágrimas caer
sobre mi pecho como bolas de ping pong
que brincaban sobre el camino
de las lámparas, de la luz
tan cruel y fría.
Afuera caía la nieve vestida de azul
y busqué saltar hasta
tu primera estrella,
hacia las rimas que aun están vivas.
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Guadalupe Cisneros Villa
27/2/2023
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