Doscientos potros en texturas por esos vientos callejeros,
y los recovecos del querer
las nubes que susurran
y los colorines que nos envuelven
los bólidos peludos y los molinos,
las buenas sensaciones cual mariposas en la cúspide
el paladar de la capacidad y los caminos de frutos
el homenaje de cipreses
y las bahías que acogen con sus brazos.