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Cuando la vida se adelanta

Antonio del Olmo

Poeta que considera el portal su segunda casa
CUANDO LA VIDA SE ADELANTA

Relato basado en hechos reales

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El corazón del niño prematuro recién nacido no latía, pese a todos los esfuerzos de reanimación. El ginecólogo miró a la matrona, movió la cabeza para negar y colocó al niño en una mesa pequeña. La matrona se disponía a cubrir todo el cuerpo con una tela blanca cuando ocurrió lo inesperado… ¡El niño movió un brazo! Parecía que quería decir:

— ¡Eh! ¡Qué quiero vivir!

La matrona se percató del movimiento y vio, o creyó ver, que el color pálido de la muerte en la piel del niño se tornaba en el rosa de la vida. Inmediatamente reiniciaron la reanimación. ¡El niño se salvó y creció muy bien! Toda la fuerza de la vida estaba concentrada en el pequeño cuerpo que pesaba 800 gramos y medía 30 centímetros.

La historia hubiera resultado redonda si el niño hubiese podido ver las sonrisas del ginecólogo y la matrona para darle la bienvenida al mundo; pero no pudo ser, porque el niño tenía los ojos cerrados y los que le atendían cubrían sus labios con mascarillas quirúrgicas.
 

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CUANDO LA VIDA SE ADELANTA

Relato basado en hechos reales

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El corazón niño prematuro recién nacido no latía, pese a todos los esfuerzos de reanimación. El ginecólogo miró a la matrona, movió la cabeza para negar y colocó al niño en una mesa pequeña. La matrona se disponía a cubrir todo el cuerpo con una tela blanca cuando ocurrió lo inesperado… ¡El niño movió un brazo! Parecía que quería decir:

— ¡Eh! ¡Qué quiero vivir!

La matrona se percató del movimiento y vio, o creyó ver, que el color pálido de la muerte en la piel del niño se tornaba en el rosa de la vida. Inmediatamente reiniciaron la reanimación. ¡El niño se salvó y creció muy bien! Toda la fuerza de la vida estaba concentrada en el pequeño cuerpo que pesaba 800 gramos y medía 30 centímetros.

La historia hubiera resultado redonda si el niño hubiese podido ver las sonrisas del ginecólogo y la matrona para darle la bienvenida al mundo; pero no pudo ser, porque el niño tenía los ojos cerrados y los que le atendían cubrían sus labios con mascarillas quirúrgicas.
Que bonito relato!
 
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