Ansel Arenas
Poeta que considera el portal su segunda casa
Migrar …
Migrar
es llenar de promesas las mochilas,
esconder
la miseria en la sonrisa, lavarla
con aguas
de esperanza para que no se diga
que somos
mendigos sin hogar, habitantes
de túneles y aceras
de donde la compasión también
migro.
Migrar
no es andar y morir sin idealismos,
migrar es dibujar cada sendero
de ilusiones y en vuelo temerario
seguir al sol
del audaz o del ave solitaria
oteando
en los desérticos caminos
hierbas y agua para mitigar
el hambre y la sed mientras
se llega al punto,
donde los sueños suelen florecer.
Migrar
nos ha hecho lo que somos,
eternos caminantes estelares.
Migrar está en nuestro sino.
Migramos al nacer y al morir
también lo hacemos
para emprender en otros planos
aquello que nos haga trascender.
Migrar
es llenar de promesas las mochilas,
esconder
la miseria en la sonrisa, lavarla
con aguas
de esperanza para que no se diga
que somos
mendigos sin hogar, habitantes
de túneles y aceras
de donde la compasión también
migro.
Migrar
no es andar y morir sin idealismos,
migrar es dibujar cada sendero
de ilusiones y en vuelo temerario
seguir al sol
del audaz o del ave solitaria
oteando
en los desérticos caminos
hierbas y agua para mitigar
el hambre y la sed mientras
se llega al punto,
donde los sueños suelen florecer.
Migrar
nos ha hecho lo que somos,
eternos caminantes estelares.
Migrar está en nuestro sino.
Migramos al nacer y al morir
también lo hacemos
para emprender en otros planos
aquello que nos haga trascender.