Y nos redescubres el bocadito de humo y la garra natural del sueño,
la biblioteca que invadieron los musgos
y el grafito enredado con las moscas
y nuestro batiscafo entre las patatas…
y la sombra de los murciélagos en el bolsillo
y la luz que juega con la sombra del ombligo
y las cálidas y peludas oseras
y las luchas y los trazos, los molinos y tucanes,
y los coloridos torreones bajo aquella llorera,
y la motivación y el ejercicio…