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Diferencia de los terrenos y la pérdida de sombra

José Luis Galarza

Poeta que considera el portal su segunda casa
Encuentra en la palabra una forma de invadir,
de violencia, de despertar animadversión,
de recordar un dolor del que no puede hablar.

Las palabras se le quiebran en una acción lanzada,
y las acciones cargan una historia, endurecen la piel
y se ciernen al cuello de un macho en la zona
por un lugar que hay que ganar,
el lugar en la jungla que le cuesta la vida,
el lugar al que arriba con la mirada y la decisión.
La decisión de cruzar la fricción de ese duelo
con algo más que el silencio,
y algo menos que la palabra,
con el zumbido del aliento rompiente de la paz
que encuentra este escollo irrumpiendo.

En el tiempo otro tiempo, una posibilidad abierta,
en el secreto de los actos irracionales
que en las calles fueron emisiones salvajes.
Por un lugar que hay que ganar
la vida se abre con el filo de la navaja
que salta por un terreno,
juez que dictamina la posesión y el extravío,
que escapa con la ilusión en esa desesperación
que ya no cabe en la realidad.
En esa desesperación,
la que somete al brío de la resistencia,
el presagio es la niebla, la locura y la sangre
y el maestro que ya no sueña un camino distinto.
Los signos repiten la distancia y el zumbido,
que es también una pesadilla,
no alteran esta soledad que no lo inicia
en las alternativas,
la soledad repite el mismo signo,
estampa la certeza de que la oscuridad
es tan intensa, demasiado intensa…
la lechosa oscuridad le quita la sombra,
el andar a ciegas, impertinente,
lo lleva a la desgracia
lo acaricia el resultado, un camino
y un plan, un escondite y las noches
y los resultados que encierra el temor
las sorpresas y el resplandor en la pesadilla.
 
Encuentra en la palabra una forma de invadir,
de violencia, de despertar animadversión,
de recordar un dolor del que no puede hablar.

Las palabras se le quiebran en una acción lanzada,
y las acciones cargan una historia, endurecen la piel
y se ciernen al cuello de un macho en la zona
por un lugar que hay que ganar,
el lugar en la jungla que le cuesta la vida,
el lugar al que arriba con la mirada y la decisión.
La decisión de cruzar la fricción de ese duelo
con algo más que el silencio,
y algo menos que la palabra,
con el zumbido del aliento rompiente de la paz
que encuentra este escollo irrumpiendo.

En el tiempo otro tiempo, una posibilidad abierta,
en el secreto de los actos irracionales
que en las calles fueron emisiones salvajes.
Por un lugar que hay que ganar
la vida se abre con el filo de la navaja
que salta por un terreno,
juez que dictamina la posesión y el extravío,
que escapa con la ilusión en esa desesperación
que ya no cabe en la realidad.
En esa desesperación,
la que somete al brío de la resistencia,
el presagio es la niebla, la locura y la sangre
y el maestro que ya no sueña un camino distinto.
Los signos repiten la distancia y el zumbido,
que es también una pesadilla,
no alteran esta soledad que no lo inicia
en las alternativas,
la soledad repite el mismo signo,
estampa la certeza de que la oscuridad
es tan intensa, demasiado intensa…
la lechosa oscuridad le quita la sombra,
el andar a ciegas, impertinente,
lo lleva a la desgracia
lo acaricia el resultado, un camino
y un plan, un escondite y las noches
y los resultados que encierra el temor
las sorpresas y el resplandor en la pesadilla.
Interesantes letras! Saludos amigo José Luis,
 
Encuentra en la palabra una forma de invadir,
de violencia, de despertar animadversión,
de recordar un dolor del que no puede hablar.

Las palabras se le quiebran en una acción lanzada,
y las acciones cargan una historia, endurecen la piel
y se ciernen al cuello de un macho en la zona
por un lugar que hay que ganar,
el lugar en la jungla que le cuesta la vida,
el lugar al que arriba con la mirada y la decisión.
La decisión de cruzar la fricción de ese duelo
con algo más que el silencio,
y algo menos que la palabra,
con el zumbido del aliento rompiente de la paz
que encuentra este escollo irrumpiendo.

En el tiempo otro tiempo, una posibilidad abierta,
en el secreto de los actos irracionales
que en las calles fueron emisiones salvajes.
Por un lugar que hay que ganar
la vida se abre con el filo de la navaja
que salta por un terreno,
juez que dictamina la posesión y el extravío,
que escapa con la ilusión en esa desesperación
que ya no cabe en la realidad.
En esa desesperación,
la que somete al brío de la resistencia,
el presagio es la niebla, la locura y la sangre
y el maestro que ya no sueña un camino distinto.
Los signos repiten la distancia y el zumbido,
que es también una pesadilla,
no alteran esta soledad que no lo inicia
en las alternativas,
la soledad repite el mismo signo,
estampa la certeza de que la oscuridad
es tan intensa, demasiado intensa…
la lechosa oscuridad le quita la sombra,
el andar a ciegas, impertinente,
lo lleva a la desgracia
lo acaricia el resultado, un camino
y un plan, un escondite y las noches
y los resultados que encierra el temor
las sorpresas y el resplandor en la pesadilla.
Cuando: "la que somete al brío de la resistencia es la niebla, la locura y la sangre"
y "Los signos repiten la distancia y el zumbido", queda esa sensación de estar envuelto en una ceguera de sombras.. pero siempre con el "resplandor en la pesadilla", como si no quisiera una soledad demasiado intensa...
Este es de esos poemas que tendré cerca... para leerlo hasta que sea parte de mi respiración...Gracias, José Luís. Un abrazo.
Xesús
 
Cuando: "la que somete al brío de la resistencia es la niebla, la locura y la sangre"
y "Los signos repiten la distancia y el zumbido", queda esa sensación de estar envuelto en una ceguera de sombras.. pero siempre con el "resplandor en la pesadilla", como si no quisiera una soledad demasiado intensa...
Este es de esos poemas que tendré cerca... para leerlo hasta que sea parte de mi respiración...Gracias, José Luís. Un abrazo.
Xesús
Querido Xesús, me hiciste emocionar con tu comentario porque deposité mucha intensidad en él, es una explosión de emociones. Me alegra mucho que lo hayas sentido cerca. Un abrazo
 
Encuentra en la palabra una forma de invadir,
de violencia, de despertar animadversión,
de recordar un dolor del que no puede hablar.

Las palabras se le quiebran en una acción lanzada,
y las acciones cargan una historia, endurecen la piel
y se ciernen al cuello de un macho en la zona
por un lugar que hay que ganar,
el lugar en la jungla que le cuesta la vida,
el lugar al que arriba con la mirada y la decisión.
La decisión de cruzar la fricción de ese duelo
con algo más que el silencio,
y algo menos que la palabra,
con el zumbido del aliento rompiente de la paz
que encuentra este escollo irrumpiendo.

En el tiempo otro tiempo, una posibilidad abierta,
en el secreto de los actos irracionales
que en las calles fueron emisiones salvajes.
Por un lugar que hay que ganar
la vida se abre con el filo de la navaja
que salta por un terreno,
juez que dictamina la posesión y el extravío,
que escapa con la ilusión en esa desesperación
que ya no cabe en la realidad.
En esa desesperación,
la que somete al brío de la resistencia,
el presagio es la niebla, la locura y la sangre
y el maestro que ya no sueña un camino distinto.
Los signos repiten la distancia y el zumbido,
que es también una pesadilla,
no alteran esta soledad que no lo inicia
en las alternativas,
la soledad repite el mismo signo,
estampa la certeza de que la oscuridad
es tan intensa, demasiado intensa…
la lechosa oscuridad le quita la sombra,
el andar a ciegas, impertinente,
lo lleva a la desgracia
lo acaricia el resultado, un camino
y un plan, un escondite y las noches
y los resultados que encierra el temor
las sorpresas y el resplandor en la pesadilla.

Explosion de emociones al salir de ese sueño perfecto, resistirse es querer atrapar
la locura de unos momentos que marcan signos..., detalles que se disocian en
la ceguera de unas sombras sorpresivas. queda pues el resplandor de algo magnifico
que se eleva para aturdir a la desesperada necesidad. me gustó. saludos
con afecto de luzyabsenta
 
Explosion de emociones al salir de ese sueño perfecto, resistirse es querer atrapar
la locura de unos momentos que marcan signos..., detalles que se disocian en
la ceguera de unas sombras sorpresivas. queda pues el resplandor de algo magnifico
que se eleva para aturdir a la desesperada necesidad. me gustó. saludos
con afecto de luzyabsenta
Agradezco mucho su comentario, intentando sacar a luz pesadillas directamente asociadas a hechos vividos cercanos al tiempo de presentarse. Intenté traducir algo de esa desesperación. Un afectuoso saludo.
 
Inquietantes letras que te van sumergiendo
en las aguas turbias de desesperación y contradicciones
donde el protagonista se inserta en la situación de una sociedad
cambiante en la que el egoísmo y el individualismo
develan una verdad moral alucinante.
Extraordinaria lectura.
saludo
Agradezco mucho su amable comentario y visita, me alegra que disfrutado en estas aguas turbulentas que sedimentan grandes verdades en la definitiva de los sujetos, en una guerra que asusta. Saludos
 
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