BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tenía que reajustar
la caída en paraguas irregulares
asimétricos, restaurar ilimitados
convexos ojos de azul piélago.
Tenía que asesinar
tantas mentiras cabían en mi cuerpo
con su exactitud norte
derivando hacia opresiones de dedos
y chasquidos malévolos.
Tenía que condensarme
cual gota inédita de rocío
amonestarme y solicitar prórrogas
al deseo: viciar los aspectos
más dañinos, y torpedearlos.
Los insectos serían mis amigos.
Mas volví, hete aquí, con suposiciones
y humildades varias, con ambrosías negruzcas,
con crateras inevitables, y con obesidades
muertas a las puertas de los panteones.
©
la caída en paraguas irregulares
asimétricos, restaurar ilimitados
convexos ojos de azul piélago.
Tenía que asesinar
tantas mentiras cabían en mi cuerpo
con su exactitud norte
derivando hacia opresiones de dedos
y chasquidos malévolos.
Tenía que condensarme
cual gota inédita de rocío
amonestarme y solicitar prórrogas
al deseo: viciar los aspectos
más dañinos, y torpedearlos.
Los insectos serían mis amigos.
Mas volví, hete aquí, con suposiciones
y humildades varias, con ambrosías negruzcas,
con crateras inevitables, y con obesidades
muertas a las puertas de los panteones.
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