Ya no soy, el poema escrito, soy el poema de humo;
soy de donde, de mil amores, se abren los surtidos de la montaña…
entramado tras entramado, las sugerencias del templo, y el sauce llorón.
Vamos tomando un ferrocarril tras otro;
turnándonos, para apaciguar al colibrí.
El avión cristalino, el casco viejo en esporas…
nuestras benditas locuras, con las explicaciones a toda máquina.
Si regresamos, donde la poesía tiene tacto,
y somos donde alcanza la mano…
que nos asista, ese lobo trovador, y los budas sembrados.
Que nos asista la amistad, con su guiño de lucecitas de ensueño...
lo que arrojamos al cajón de fondo estelar,
y el vino joven de sus desenfados.
Corazones rellenitos de ilusiones,
y la mayor altitud del alfil,
donde se unen, sus frentes de pan.
Decirte que nos gusta, su búho soñador, y la sed de símbolos de su habitación.
Me fascina jugar, en esa selva de dibujos animados.
Sentirme nuevamente muy pequeño,
y salir a buscarla, treparme al sol por sus cabellos.
soy de donde, de mil amores, se abren los surtidos de la montaña…
entramado tras entramado, las sugerencias del templo, y el sauce llorón.
Vamos tomando un ferrocarril tras otro;
turnándonos, para apaciguar al colibrí.
El avión cristalino, el casco viejo en esporas…
nuestras benditas locuras, con las explicaciones a toda máquina.
Si regresamos, donde la poesía tiene tacto,
y somos donde alcanza la mano…
que nos asista, ese lobo trovador, y los budas sembrados.
Que nos asista la amistad, con su guiño de lucecitas de ensueño...
lo que arrojamos al cajón de fondo estelar,
y el vino joven de sus desenfados.
Corazones rellenitos de ilusiones,
y la mayor altitud del alfil,
donde se unen, sus frentes de pan.
Decirte que nos gusta, su búho soñador, y la sed de símbolos de su habitación.
Me fascina jugar, en esa selva de dibujos animados.
Sentirme nuevamente muy pequeño,
y salir a buscarla, treparme al sol por sus cabellos.