José Luis Galarza
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ingresé a vos como a un libro.
Es un modo de acceder,
un ritual consagrado de la mirada.
Yo accedo como cuando me dispongo
a leer y las páginas están en movimiento.
Cuando las palabras huyen en tus ojos,
anhelantes, tiritando por la ansiedad.
Y se desprenden los perfumes
en todo nuestro espacio.
El misterio está ahí en el encuentro
que mantiene expectante.
Es imposible detener la maquinaria,
el engranaje del viento
que es sacudido por la presencia.
La monumental espalda del personaje inestable,
su figura, algo discernible en los libros,
es una conjetura de tu presencia,
la inestabilidad de la conjetura.
Estás en nuestras cosas,
y es impensable la partida.
Es un modo de acceder,
un ritual consagrado de la mirada.
Yo accedo como cuando me dispongo
a leer y las páginas están en movimiento.
Cuando las palabras huyen en tus ojos,
anhelantes, tiritando por la ansiedad.
Y se desprenden los perfumes
en todo nuestro espacio.
El misterio está ahí en el encuentro
que mantiene expectante.
Es imposible detener la maquinaria,
el engranaje del viento
que es sacudido por la presencia.
La monumental espalda del personaje inestable,
su figura, algo discernible en los libros,
es una conjetura de tu presencia,
la inestabilidad de la conjetura.
Estás en nuestras cosas,
y es impensable la partida.