Frank naranja
Poeta asiduo al portal
He crecido en un mundo donde las formas cambian de manera constante bajo la acción de leyes bien definidas aunque no inquebrantables.
Todo se revela en la prisa de un segundo o la tardanza de un milenio, donde lo único continuo es el cambio que permite el proceso de la metamorfosis de toda existencia.
Tan inconstantes me resultan que cuando estoy a punto de reconocer la esencia de algo nuevo de repente se transforma dando lugar a otra forma, desconocida, sospechosa en su propia revelación, pudiendo ser benigna o no según la naturaleza de aquello o quien la manipula.
Podría seguir añadiendo argumentos aceptables a la extensa presencia de tales incertidumbres, sin hacer uso de logaritmos verbales capaces de atrofiar todo intento de comprensión, más prefiero no hacerlo porque de extenderme en ello temo que para cuando alcance el final de mis citas no exista ya como final definido, y acabe yo no siendo el mismo.
Quizás estoy viviendo dentro de un sistema creado a la idea de los reptiles; quizás ya soy uno de ellos y aún no lo descubro.
Todo se revela en la prisa de un segundo o la tardanza de un milenio, donde lo único continuo es el cambio que permite el proceso de la metamorfosis de toda existencia.
Tan inconstantes me resultan que cuando estoy a punto de reconocer la esencia de algo nuevo de repente se transforma dando lugar a otra forma, desconocida, sospechosa en su propia revelación, pudiendo ser benigna o no según la naturaleza de aquello o quien la manipula.
Podría seguir añadiendo argumentos aceptables a la extensa presencia de tales incertidumbres, sin hacer uso de logaritmos verbales capaces de atrofiar todo intento de comprensión, más prefiero no hacerlo porque de extenderme en ello temo que para cuando alcance el final de mis citas no exista ya como final definido, y acabe yo no siendo el mismo.
Quizás estoy viviendo dentro de un sistema creado a la idea de los reptiles; quizás ya soy uno de ellos y aún no lo descubro.
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