Odisea
Poeta recién llegado
Los domingos de sal no son de la muerte,
sino de los humanos que viven en el abismo
porque ellos estan condenados a la oscuridad,
donde el frío solitario de un cuerpo padece fiebre,
y aunque trate de resistir bien sabe que su madre no vendrá,
porque todo lo que aquí fue
viene solo para despedirse.
Esperamos sensación de una inmensa luz invisible
y en rastros de mar crepitando junto al fuego del nuevo día.
Bienvenidos al mundo
el alba ya canta y los niños esperan
por siempre en algún cuento,
¿Quién lo sabrá?
Quizás el vino maldito que en sorbos
seduce al joven semblante que ríe y llora,
es la madera que no sabe
si el pez ha respirado la naturaleza de verse en vigia
cuando el domingo pasa y la piel florece.
sino de los humanos que viven en el abismo
porque ellos estan condenados a la oscuridad,
donde el frío solitario de un cuerpo padece fiebre,
y aunque trate de resistir bien sabe que su madre no vendrá,
porque todo lo que aquí fue
viene solo para despedirse.
Esperamos sensación de una inmensa luz invisible
y en rastros de mar crepitando junto al fuego del nuevo día.
Bienvenidos al mundo
el alba ya canta y los niños esperan
por siempre en algún cuento,
¿Quién lo sabrá?
Quizás el vino maldito que en sorbos
seduce al joven semblante que ríe y llora,
es la madera que no sabe
si el pez ha respirado la naturaleza de verse en vigia
cuando el domingo pasa y la piel florece.