luz gento
Poeta que considera el portal su segunda casa
Un perro ladino
Yo tengo un perro ladino
que se pasa de guasón.
Se divierte el muy cochino
alterando el corazón.
Al vecino, el paseante,
cartero, repartidor,
los asusta en un instante
con artes de ladrador.
Agazapado en el muro,
metido entre los arbustos,
les espera silencioso
para pegarles un susto.
Y cuando pasan confiados,
muy cerquita de la puerta,
les salta despavorido
para hacerse la gran fiesta.
No he visto nunca en mi vida
planificar con maldad
para espantar a la gente
cuando se trata de un can.
Yo tengo un perro ladino
que se pasa de guasón.
Se divierte el muy cochino
alterando el corazón.
Al vecino, el paseante,
cartero, repartidor,
los asusta en un instante
con artes de ladrador.
Agazapado en el muro,
metido entre los arbustos,
les espera silencioso
para pegarles un susto.
Y cuando pasan confiados,
muy cerquita de la puerta,
les salta despavorido
para hacerse la gran fiesta.
No he visto nunca en mi vida
planificar con maldad
para espantar a la gente
cuando se trata de un can.