Luciana Rubio
Poeta veterano en el portal
Cuantas cosas había que no sabía.
Apenas la ligera ventana se abre.
Ligeros resplandores de luces cálidas
me liberan del ostracismo amarillo
y me embarro de sus sabias pegajosas
y se me arde la piel por recia caricia.
Es ácido y jugoso su olor almizcle.
Me da temblor su tacto que me desgarra
y estallo sin suspenso sintiendo abrojos.
Apenas la ligera ventana se abre.
Ligeros resplandores de luces cálidas
me liberan del ostracismo amarillo
y me embarro de sus sabias pegajosas
y se me arde la piel por recia caricia.
Es ácido y jugoso su olor almizcle.
Me da temblor su tacto que me desgarra
y estallo sin suspenso sintiendo abrojos.