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¡Adiós Serafín!

luz gento

Poeta que considera el portal su segunda casa
¡Adiós Serafín!


¡Cómo le gusta comer
a mi perro Comilón!
Tanto le da el alimento
que los guisos o el arroz.

Y a pesar de haber comido,
nunca rechaza un jamón,
un hueso, unas salchichas
o, del fiambre, un cordón.

Siempre alerta a un pajarito,
-no importa si ya cenó-
una paloma, un bichito,
lagartija, ¡qué se yo!

Si se arrastra, corre o vuela,
siempre resulta atractivo,
y lo persigue incansable
hasta llevarlo al hocico.

Mas un día cierto sapo
se mudó a mi jardín.
Lo recorre cada noche
buscando darse un festín.

Comilón emocionado
del sapo quiere dar cuenta
y lo sigue entusiasmado
salto a salto en la foresta.

El sapo no muy contento,
cansado de tanto acoso,
muy pronto lo desanima
con su veneno apestoso.

¡Qué dolor!, ¡Vaya desgracia!
¡que llamen a la ambulancia!
Arcadas, retortijones,
¡vomita hasta los riñones!

Pero nunca Comilón
aprende a la primera
y cada noche lo sigue
y termina en vomitera.

Finalmente aprende el perro,
pasadas ya dos semanas,
que el sapo, por ser honesto,
suele ser muy indigesto…

y ya comparten jardín,
perro y sapo muy contentos.
Le dice -¡Adiós Serafín!
Siempre mirando de lejos.
 
Me ha encantado conocer a este perro comilón y a su nuevo amigo el sapo. Siempre es un gusto leerte, Luz, infantiles es un espacio que deja tan buen sabor de boca...No me extraña que el perrito quiera comérselo todo:)
Un abrazo,
Eva
Gracias Eva por pasar por aquí. Sí, por éso me gusta infantiles, aquí parece que el mundo pueda ser mágico.
Un abrazo,
Luz
 
Tanta ternura en un poema y al final todos amigos cada uno con sus diferencias, un placer leerla estimada poetiza, le dejo mi huellita y mis saludos cordiales, ha sido un placer encontrar su versos tan emotivos y carismáticos ;)
 
Última edición:
¡Adiós Serafín!


¡Cómo le gusta comer
a mi perro Comilón!
Tanto le da el alimento
que los guisos o el arroz.

Y a pesar de haber comido,
nunca rechaza un jamón,
un hueso, unas salchichas
o, del fiambre, un cordón.

Siempre alerta a un pajarito,
-no importa si ya cenó-
una paloma, un bichito,
lagartija, ¡qué se yo!

Si se arrastra, corre o vuela,
siempre resulta atractivo,
y lo persigue incansable
hasta llevarlo al hocico.

Mas un día cierto sapo
se mudó a mi jardín.
Lo recorre cada noche
buscando darse un festín.

Comilón emocionado
del sapo quiere dar cuenta
y lo sigue entusiasmado
salto a salto en la foresta.

El sapo no muy contento,
cansado de tanto acoso,
muy pronto lo desanima
con su veneno apestoso.

¡Qué dolor!, ¡Vaya desgracia!
¡que llamen a la ambulancia!
Arcadas, retortijones,
¡vomita hasta los riñones!

Pero nunca Comilón
aprende a la primera
y cada noche lo sigue
y termina en vomitera.

Finalmente aprende el perro,
pasadas ya dos semanas,
que el sapo, por ser honesto,
suele ser muy indigesto…

y ya comparten jardín,
perro y sapo muy contentos.
Le dice -¡Adiós Serafín!
Siempre mirando de lejos.

Quienes tenemos un perro insaciable -literalmente-comprendemos esta historia que nos arranca sonrisas.
A veces la obstinación termina en aprendizaje y como enseñanza es genial.
Te sobra talento para este género, Luz. Siempre estás trayendo obras de calidad y calidez que son dos ítems fundamentales para escribir para los más pequeños.
Un abrazo y mi admiración.
 
Tanta ternura en un poema y al final todos amigos cada uno con sus diferencias, un placer leerla estimada poetiza, le dejo mi huellita y mis saludos cordiales, ha sido un placer encontrar su versos tan emotivos y carismáticos ;)
Gracias a ti por tu amable comentario. Sin duda tanto niños como mayores podemos aprender con los animales a convivir y respetar. Nada mejor que un poema para transmitir experiencias y valores.
Un saludo.
Luz
 
¡Adiós Serafín!


¡Cómo le gusta comer
a mi perro Comilón!
Tanto le da el alimento
que los guisos o el arroz.

Y a pesar de haber comido,
nunca rechaza un jamón,
un hueso, unas salchichas
o, del fiambre, un cordón.

Siempre alerta a un pajarito,
-no importa si ya cenó-
una paloma, un bichito,
lagartija, ¡qué se yo!

Si se arrastra, corre o vuela,
siempre resulta atractivo,
y lo persigue incansable
hasta llevarlo al hocico.

Mas un día cierto sapo
se mudó a mi jardín.
Lo recorre cada noche
buscando darse un festín.

Comilón emocionado
del sapo quiere dar cuenta
y lo sigue entusiasmado
salto a salto en la foresta.

El sapo no muy contento,
cansado de tanto acoso,
muy pronto lo desanima
con su veneno apestoso.

¡Qué dolor!, ¡Vaya desgracia!
¡que llamen a la ambulancia!
Arcadas, retortijones,
¡vomita hasta los riñones!

Pero nunca Comilón
aprende a la primera
y cada noche lo sigue
y termina en vomitera.

Finalmente aprende el perro,
pasadas ya dos semanas,
que el sapo, por ser honesto,
suele ser muy indigesto…

y ya comparten jardín,
perro y sapo muy contentos.
Le dice -¡Adiós Serafín!
Siempre mirando de lejos.
Ayyyy qué versos tan simpáticos y atractivos para los niños y niñas querida Luz, vaya porque es comilón tu perrito, y vaya cómo ha sabido hacerse respetar el sapito, el pobre no pudo resistir más tiempo guardarse el veneno que por esencia cobija, lo importante es llegar al respeto que debe haber entre todo ser vivo y eso lo van a aprender niñas y niños.
Encantada de leerte querida amiga, muchos besos para ti colmados de admiración y de cariño....muáááacksssss
 
Quienes tenemos un perro insaciable -literalmente-comprendemos esta historia que nos arranca sonrisas.
A veces la obstinación termina en aprendizaje y como enseñanza es genial.
Te sobra talento para este género, Luz. Siempre estás trayendo obras de calidad y calidez que son dos ítems fundamentales para escribir para los más pequeños.
Un abrazo y mi admiración.
Gracias Cecy. Eres inmensamente generosa conmigo. Mi mayor satisfacción es que sean para vuestro disfrute.
Un abrazo,
Luz
 
Ayyyy qué versos tan simpáticos y atractivos para los niños y niñas querida Luz, vaya porque es comilón tu perrito, y vaya cómo ha sabido hacerse respetar el sapito, el pobre no pudo resistir más tiempo guardarse el veneno que por esencia cobija, lo importante es llegar al respeto que debe haber entre todo ser vivo y eso lo van a aprender niñas y niños.
Encantada de leerte querida amiga, muchos besos para ti colmados de admiración y de cariño....muáááacksssss
Gracias amiga por tu paso. Y gracias por tu mirada generosa que se detiene en infantiles para disfrutar estos versitos tontos.
Un abrazo.
Luz.
 
Vaya; otro de sapitos y éste como de película !

Muy bien relatado para hacer reír a cualquier pequeño, más que nada muy acertado el lenguaje que te arrastra y te hace correr tras el esquivo sapito no más sin darte cuenta, eso logra como por magia la inocencia y la curiosidad de los niños.

Excelente tema infantil!

Gracias por ello.

Salud y lindo día
 
¡Adiós Serafín!


¡Cómo le gusta comer
a mi perro Comilón!
Tanto le da el alimento
que los guisos o el arroz.

Y a pesar de haber comido,
nunca rechaza un jamón,
un hueso, unas salchichas
o, del fiambre, un cordón.

Siempre alerta a un pajarito,
-no importa si ya cenó-
una paloma, un bichito,
lagartija, ¡qué se yo!

Si se arrastra, corre o vuela,
siempre resulta atractivo,
y lo persigue incansable
hasta llevarlo al hocico.

Mas un día cierto sapo
se mudó a mi jardín.
Lo recorre cada noche
buscando darse un festín.

Comilón emocionado
del sapo quiere dar cuenta
y lo sigue entusiasmado
salto a salto en la foresta.

El sapo no muy contento,
cansado de tanto acoso,
muy pronto lo desanima
con su veneno apestoso.

¡Qué dolor!, ¡Vaya desgracia!
¡que llamen a la ambulancia!
Arcadas, retortijones,
¡vomita hasta los riñones!

Pero nunca Comilón
aprende a la primera
y cada noche lo sigue
y termina en vomitera.

Finalmente aprende el perro,
pasadas ya dos semanas,
que el sapo, por ser honesto,
suele ser muy indigesto…

y ya comparten jardín,
perro y sapo muy contentos.
Le dice -¡Adiós Serafín!
Siempre mirando de lejos.
Jajajaja.... bien por Comilón y Serafín que ya comparten el jardín.
Hay relaciones que comienzan como el rosario de la aurora y terminan en una gran amistad.
Simpático y divertido poema, Luz, ha sido un placer leerlo.
Saludos.
Javier
 
Vaya; otro de sapitos y éste como de película !

Muy bien relatado para hacer reír a cualquier pequeño, más que nada muy acertado el lenguaje que te arrastra y te hace correr tras el esquivo sapito no más sin darte cuenta, eso logra como por magia la inocencia y la curiosidad de los niños.

Excelente tema infantil!

Gracias por ello.

Salud y lindo día
Gracias. Eres muy amable. Siempre escribo pensando en ellos y en su disfrute. Espero lo compartas con los pequeños de tu casa.
Saludos.
Luz
 
Jajajaja.... bien por Comilón y Serafín que ya comparten el jardín.
Hay relaciones que comienzan como el rosario de la aurora y terminan en una gran amistad.
Simpático y divertido poema, Luz, ha sido un placer leerlo.
Saludos.
Javier
Gracias Javier. Celebro que te haya gustado. Hay veces que las amistades se forjan a la fuerza. Lo importante es que reine el respeto.
Un abrazo.
Luz
 
¡Adiós Serafín!


¡Cómo le gusta comer
a mi perro Comilón!
Tanto le da el alimento
que los guisos o el arroz.

Y a pesar de haber comido,
nunca rechaza un jamón,
un hueso, unas salchichas
o, del fiambre, un cordón.

Siempre alerta a un pajarito,
-no importa si ya cenó-
una paloma, un bichito,
lagartija, ¡qué se yo!

Si se arrastra, corre o vuela,
siempre resulta atractivo,
y lo persigue incansable
hasta llevarlo al hocico.

Mas un día cierto sapo
se mudó a mi jardín.
Lo recorre cada noche
buscando darse un festín.

Comilón emocionado
del sapo quiere dar cuenta
y lo sigue entusiasmado
salto a salto en la foresta.

El sapo no muy contento,
cansado de tanto acoso,
muy pronto lo desanima
con su veneno apestoso.

¡Qué dolor!, ¡Vaya desgracia!
¡que llamen a la ambulancia!
Arcadas, retortijones,
¡vomita hasta los riñones!

Pero nunca Comilón
aprende a la primera
y cada noche lo sigue
y termina en vomitera.

Finalmente aprende el perro,
pasadas ya dos semanas,
que el sapo, por ser honesto,
suele ser muy indigesto…

y ya comparten jardín,
perro y sapo muy contentos.
Le dice -¡Adiós Serafín!
Siempre mirando de lejos.
Que bueno tu poema querida Luz, todo aprendizaje requiere experiencia, Comilón lo ha aprendido al final y que serafín Serafín es indigesto.
Me ha encantado tu poema, y este final
y ya comparten jardín,
perro y sapo muy contentos.
Le dice -¡Adiós Serafín!
Siempre mirando de lejos.

Un abrazo Luz, un placer volver a leer tus poemas infantiles.
Isabel


 
Que bueno tu poema querida Luz, todo aprendizaje requiere experiencia, Comilón lo ha aprendido al final y que serafín Serafín es indigesto.
Me ha encantado tu poema, y este final
y ya comparten jardín,
perro y sapo muy contentos.
Le dice -¡Adiós Serafín!
Siempre mirando de lejos.

Un abrazo Luz, un placer volver a leer tus poemas infantiles.
Isabel


Gracias Isabel por tu paso. Aprender de los animalitos siempre deja una huella profunda en los niños.
Saludos.
Luz
 
¡Adiós Serafín!


¡Cómo le gusta comer
a mi perro Comilón!
Tanto le da el alimento
que los guisos o el arroz.

Y a pesar de haber comido,
nunca rechaza un jamón,
un hueso, unas salchichas
o, del fiambre, un cordón.

Siempre alerta a un pajarito,
-no importa si ya cenó-
una paloma, un bichito,
lagartija, ¡qué se yo!

Si se arrastra, corre o vuela,
siempre resulta atractivo,
y lo persigue incansable
hasta llevarlo al hocico.

Mas un día cierto sapo
se mudó a mi jardín.
Lo recorre cada noche
buscando darse un festín.

Comilón emocionado
del sapo quiere dar cuenta
y lo sigue entusiasmado
salto a salto en la foresta.

El sapo no muy contento,
cansado de tanto acoso,
muy pronto lo desanima
con su veneno apestoso.

¡Qué dolor!, ¡Vaya desgracia!
¡que llamen a la ambulancia!
Arcadas, retortijones,
¡vomita hasta los riñones!

Pero nunca Comilón
aprende a la primera
y cada noche lo sigue
y termina en vomitera.

Finalmente aprende el perro,
pasadas ya dos semanas,
que el sapo, por ser honesto,
suele ser muy indigesto…

y ya comparten jardín,
perro y sapo muy contentos.
Le dice -¡Adiós Serafín!
Siempre mirando de lejos.
El aprendizaje necesita de experiencias. no siempre todo nos sale medido.
me ha gustado mucho la fabulacion de poema. saludos amables de luzyabsenta
 
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