MARIANNE
MARIAN GONZALES - CORAZÓN DE LOBA
La piedra sigue hilvanando
en la hiedra,
son migajas de mí,
trazos de sal y cal
esculpiendo “al mártir...”
que la poesía desconocía.
Fue una herida esculpida,
donde aquel artista
fue un espejo con alma,
su delicada silueta de paja
adornaba el fuego
de la mañana...
como si fuese,
un beso de barro
pintado las nubes
invisibles
del mañana.
No solo fue un trazo
borroso,
fue un árido silencio
dormido
en el intacto
ombligo
de aquel frío.
Marianne*
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