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Un hombre viejo

Pantematico

Amargo el ron y mi antipática simpatía.
Me volví un imán de todas las esperanzas arrodilladas,
los reflejos subyacentes de un beso por siempre postergado,
y los recuerdos de cuando llegue mi último mañana.

Me volví el canto de mil cenzontles degollados por la lluvia
oxígeno maleable de respiraciones sacudidas
y hasta la pequeña lluvia personal que siempre me acompaña.

Me volví desnudo hasta los cimientos de sus recortes
siendo la Iluminación triste de catedrales pobres
y la regeneración de cuentas pendientes conmigo.

Me volví viejo.
 
Me volví un imán de todas las esperanzas arrodilladas,
los reflejos subyacentes de un beso por siempre postergado,
y los recuerdos de cuando llegue mi último mañana.

Me volví el canto de mil cenzontles degollados por la lluvia
oxígeno maleable de respiraciones sacudidas
y hasta la pequeña lluvia personal que siempre me acompaña.

Me volví desnudo hasta los cimientos de sus recortes
siendo la Iluminación triste de catedrales pobres
y la regeneración de cuentas pendientes conmigo.


Me volví viejo.
Nos volvimos.
Un saludo, Pantematico.
 
Me volví un imán de todas las esperanzas arrodilladas,
los reflejos subyacentes de un beso por siempre postergado,
y los recuerdos de cuando llegue mi último mañana.

Me volví el canto de mil cenzontles degollados por la lluvia
oxígeno maleable de respiraciones sacudidas
y hasta la pequeña lluvia personal que siempre me acompaña.

Me volví desnudo hasta los cimientos de sus recortes
siendo la Iluminación triste de catedrales pobres
y la regeneración de cuentas pendientes conmigo.

Me volví viejo.
Si la edad produce estas finezas
bienaventurado el galope de cronos.
Saludos Pantematico.
 
Me volví un imán de todas las esperanzas arrodilladas,
los reflejos subyacentes de un beso por siempre postergado,
y los recuerdos de cuando llegue mi último mañana.

Me volví el canto de mil cenzontles degollados por la lluvia
oxígeno maleable de respiraciones sacudidas
y hasta la pequeña lluvia personal que siempre me acompaña.

Me volví desnudo hasta los cimientos de sus recortes
siendo la Iluminación triste de catedrales pobres
y la regeneración de cuentas pendientes conmigo.

Me volví viejo.
Muy bueno. Don Pantemático. Un gusto leerlo. Luciana.
 
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