ANAPLUCHINSKY
Poeta asiduo al portal
Había una vez un grillIto
que cantaba sin parar
y el perro de mi abuelito
no lo podía aguantar.
Por la casa lo buscaba
el canto le retumbaba...
sus oreja se tapaba
con las patas y una almohada
y el grillo igual se escuchaba.
¡Ay, ay que barbaridad!
Cansado de su cantar,
dijo: "Te voy a encontrar...
mi olfato no va a fallar"
Y así...por casualidad,
casi, casi sin querer
ese grillo se hizo ver
no lo podía creer
"A este grillo callaré...
Ay, ay que tranquilidad!"
El perro manifestó.
Sin piedad, él lo miró
y el grillo un rato calló.
¡No paraba de temblar...
Ay que lástima me da!
Una voz suave se oyó
desde un pequeño rincón
con poca tranquilidad,
el grillo se puso a hablar...
"¿Verdad... no me atacarás
por mi precioso cantar?"
" Aturdido me tenés .
Sos denso y no podés
no dejarme descansar!"
"Ah ¿Tenés que trabajar?"
El grillo lo enfrentó
y ahí el perro se enojó:
" Cantá en otro lugar,
encima a mi me burlás.
Por favor, vete de acá!"
"¿ Qué pasa si no voy?"
muy firme le preguntó.
"Ya pronto tu lo sabrás,
no te voy a lastimar
porque así no me manejo.
Bien sanito yo te dejo...
pero te vas a cansar
de escucharme a mi ladrar
y si que te irás bien lejos."
"Bueno, bueno, bueno ya...
déjame de amenzar
me voy a otro lugar
así podés descansar.
No nací para pelear,
yo nací para cantar
y a todos enamorar.
Correté voy a saltar...
Ya no te molestó más.^
El perro a él lo miró,
sin dudar se arrepintió.
Perdón... entonces pidió.
El grillo se lo aceptó
pero igual, él se marchó
lejos de esta gran ciudad
buscando un poco de paz
al campo él regresó
Y allí se oyó su cantar
con mucha satisfacción
Él cantó...a la libertad.
que cantaba sin parar
y el perro de mi abuelito
no lo podía aguantar.
Por la casa lo buscaba
el canto le retumbaba...
sus oreja se tapaba
con las patas y una almohada
y el grillo igual se escuchaba.
¡Ay, ay que barbaridad!
Cansado de su cantar,
dijo: "Te voy a encontrar...
mi olfato no va a fallar"
Y así...por casualidad,
casi, casi sin querer
ese grillo se hizo ver
no lo podía creer
"A este grillo callaré...
Ay, ay que tranquilidad!"
El perro manifestó.
Sin piedad, él lo miró
y el grillo un rato calló.
¡No paraba de temblar...
Ay que lástima me da!
Una voz suave se oyó
desde un pequeño rincón
con poca tranquilidad,
el grillo se puso a hablar...
"¿Verdad... no me atacarás
por mi precioso cantar?"
" Aturdido me tenés .
Sos denso y no podés
no dejarme descansar!"
"Ah ¿Tenés que trabajar?"
El grillo lo enfrentó
y ahí el perro se enojó:
" Cantá en otro lugar,
encima a mi me burlás.
Por favor, vete de acá!"
"¿ Qué pasa si no voy?"
muy firme le preguntó.
"Ya pronto tu lo sabrás,
no te voy a lastimar
porque así no me manejo.
Bien sanito yo te dejo...
pero te vas a cansar
de escucharme a mi ladrar
y si que te irás bien lejos."
"Bueno, bueno, bueno ya...
déjame de amenzar
me voy a otro lugar
así podés descansar.
No nací para pelear,
yo nací para cantar
y a todos enamorar.
Correté voy a saltar...
Ya no te molestó más.^
El perro a él lo miró,
sin dudar se arrepintió.
Perdón... entonces pidió.
El grillo se lo aceptó
pero igual, él se marchó
lejos de esta gran ciudad
buscando un poco de paz
al campo él regresó
Y allí se oyó su cantar
con mucha satisfacción
Él cantó...a la libertad.