Odisea
Poeta recién llegado
Me gusta observar la pared por largos ratos, sin pensar en nada
solo persuadido por la franqueza que posee, su quietud
es envidiable, eterna se sostendrá hasta desistir de sus estructuras.
Sus relieves no precisan tiempo, incluso desconocen su existencia
por eso al verlos nos hipnotizamos en un fiel sentimiento
que sucumbe a nuestro placer, inevitablemente
padecemos sus cicatrices que tienden
a empolvarse mas con el tiempo.
¿Como osaría yo a prescindir del tan don, si he nacido ciego?
Solo siento el momento que pernocta introduciendo una brisa
en tus retinas, oliendo al verde extenso y puro del sur,
si no puedo consentir mis caprichos visuales
me resignare a sentir la humedad de la pared.
solo persuadido por la franqueza que posee, su quietud
es envidiable, eterna se sostendrá hasta desistir de sus estructuras.
Sus relieves no precisan tiempo, incluso desconocen su existencia
por eso al verlos nos hipnotizamos en un fiel sentimiento
que sucumbe a nuestro placer, inevitablemente
padecemos sus cicatrices que tienden
a empolvarse mas con el tiempo.
¿Como osaría yo a prescindir del tan don, si he nacido ciego?
Solo siento el momento que pernocta introduciendo una brisa
en tus retinas, oliendo al verde extenso y puro del sur,
si no puedo consentir mis caprichos visuales
me resignare a sentir la humedad de la pared.