Coma
Poeta recién llegado
No me hace falta observar las agujas, para orientarme en el horario.
Si las horas se rigen por hábitos que
suprimen el día a día,
en la desesperante monotonía de lo rutinario.
Delincuencia en los vecindarios,
el tiempo vierte en lo anecdótico,
No me hace falta leer el diario,
para saber que el mal en el mundo es periódico.
Vivo en un mundo ilógico, de personas irracionales,
tan hostil que, hasta los amigos imaginarios,
pueden acabar siendo enemigos reales.
Si las horas se rigen por hábitos que
suprimen el día a día,
en la desesperante monotonía de lo rutinario.
Delincuencia en los vecindarios,
el tiempo vierte en lo anecdótico,
No me hace falta leer el diario,
para saber que el mal en el mundo es periódico.
Vivo en un mundo ilógico, de personas irracionales,
tan hostil que, hasta los amigos imaginarios,
pueden acabar siendo enemigos reales.