Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Las hojas que han caído saben
que no podrán volver a alzarse;
dejan el aire a los niños,
de tallo verde y risas sueltas,
al revoltijo de nidos
donde se grita al sol que viene
a impartir clase a las sombras.
Las hojas ya no presienten
la mirada del supremo
por encima de las copas,
con el brío impetuoso
de la lluvia que amenaza
con los dedos,
gota a gota,
si se salvan, o derrotan;
la esperanza no es del débil
que se dobla ante el tirano;
el trueno es ese desgarro
en las vocales de la nube;
todo cae cuando se agota
el sonido en las raíces;
el otoño es la revancha
del oportuno subsuelo,
de los hongos;
¡sabe Dios si tienen ojos para el verde!
Todo vive,
el ciclo se continua
en esa explosión de brotes
al llegar la primavera.
Tenemos que averiguar
si entre tanto azul del cielo,
Dios, en algún lugar,
existe.