Morgan H.Yabar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Yo soy la rabia,
la lepra
la última espiga seca.
Esperando el arrebato
que replica el sonido
tajando campos
enardecidos de vida y fulgor.
Inconmovible, ineludible,
la luz persigue su creación.
Así era en principio prodigiosa y espantosa,
con una promesa ilegible en los labios, tan hermosa…
Como las ideas, que sobreviven acumulando calvarios y orgasmos.
Quien pudiera probarla,
se humedecía los labios
con las mieles de los holocaustos.
Los flancos perdidos,
en una hoguera tan hambrienta,
flagelo para algún dios.
Vivo hasta el último respiro,
así era el borde del abismo.