Miguel Font
Poeta que considera el portal su segunda casa
Con una horquilla con mango
y un par de tiras de goma,
está al acecho Francisco,
apuntando a una paloma.
Debajo la Cina-Cina
está emocionado el niño,
a tan pequeña distancia
imposible errar el tiro.
Posado en un Mataojo,
le habla al niño un Benteveo,
con su plumaje amarillo
que le resalta en el pecho,
-la paloma tiene crías,
está muy cerca su nido,
sus pichoncitos la esperan
en un gran árbol de tilo.
-Mejor dispárame a mí
que ya me siento viejito
y ahora ya no tengo a nadie
que me espere en ningún sitio.
Se hizo silencio en el monte,
el sol aumentó su brillo,
como esperando saber
la decisión de Francisco.
El niño bajo sus brazos,
apostando por la vida,
parece que le agradecen
el Ceibo y la Anacahuita.
Tirapiedras o Gomera,
tal vez Honda o Tirabeque,
todos son nombres que gritan
que son armas, no juguetes.