Sira
Poeta fiel al portal
Largas horas en blanco y un silencio que se arrastra.
Gatos negros y demonios cárdenos enredados en mis tobillos.
Párpados entrecerrados y pensamientos que no se aplacan.
Pesadillas en duermevela acechando desde los intersticios.
El oscuro pozo de mi mente se abre como una boca hambrienta
que ni el agotamiento y el sueño que no llega pueden llenar.
Permanezco horas demudada, desfallecida y muy, muy quieta,
esperando un abrazo de Morfeo que éste se niega a brindar.
Mi altivo monarca del sueño, cuánto te anhelo y ansío tu llegada
a pesar de que, noche tras noche, me niegues tu dulce beso.
Seguiré aguardando y tejiendo con mis desvelos cada alborada
hasta que seas tú quien, entre mis brazos, algún día se quede preso.
Gatos negros y demonios cárdenos enredados en mis tobillos.
Párpados entrecerrados y pensamientos que no se aplacan.
Pesadillas en duermevela acechando desde los intersticios.
El oscuro pozo de mi mente se abre como una boca hambrienta
que ni el agotamiento y el sueño que no llega pueden llenar.
Permanezco horas demudada, desfallecida y muy, muy quieta,
esperando un abrazo de Morfeo que éste se niega a brindar.
Mi altivo monarca del sueño, cuánto te anhelo y ansío tu llegada
a pesar de que, noche tras noche, me niegues tu dulce beso.
Seguiré aguardando y tejiendo con mis desvelos cada alborada
hasta que seas tú quien, entre mis brazos, algún día se quede preso.